A partir de los 50, muchas clientas llegan al salón con un cabello distinto al de siempre: tiene menos densidad y volumen, está más seco y ha perdido brillo. Durante la menopausia, los cambios hormonales afectan directamente a la fibra capilar y, en algunas mujeres, provocan adelgazamiento e incluso caída. Si el profesional sabe interpretar estos cambios y dar respuestas concretas, puede fidelizar a unas clientas que buscan, sobre todo, a alguien de confianza.
El equipo de Blow Dry Bar, el salón madrileño de inspiración neoyorquina fundado por el estilista Daniel Sigigliano, ha reunido doce recomendaciones para cuidar el cabello en esta etapa. Las repasamos pensando en lo que el profesional puede hacer en el salón.
Qué le ocurre al cabello en la menopausia
El pelo envejece igual que la piel, en parte porque el organismo produce menos colágeno, la proteína que da flexibilidad y resistencia a la fibra. El descenso hormonal acelera el proceso. El resultado es un cabello más fino, más quebradizo y más difícil de peinar. A eso se suman las canas, que también cambian la textura: endurecen la fibra y, en los cabellos rizados, aumentan el encrespamiento.
Diagnóstico y acompañamiento
1. Un salón de cabecera. En esta etapa la clienta necesita un profesional que conozca su cabello y siga su evolución. El diagnóstico personalizado es el punto de partida para recomendar los productos y tratamientos que frenen el envejecimiento de la fibra y la caída.
2. Productos adaptados a cada melena. Champús y acondicionadores de calidad, con principios naturales, completados con mascarillas, sérums y aceites hidratantes. La recomendación debe tener en cuenta la textura y el grosor de cada cabello, no solo la edad.
La rutina que conviene explicar a la clienta
3. Hidratación profunda. El uso regular de acondicionadores y mascarillas hidratantes ayuda a controlar la sequedad, una de las quejas más habituales.
4. Lavar sin excesos. Lavar el pelo con demasiada frecuencia lo despoja de sus aceites naturales. El objetivo es encontrar una frecuencia que mantenga limpios cabello y cuero cabelludo sin resecarlos.
5. Menos calor. Conviene limitar el uso de secador, plancha y rizador y, cuando se utilicen, aplicar siempre un protector térmico.
6. Masaje en el cuero cabelludo. Masajear el cuero cabelludo de forma regular estimula la circulación sanguínea, lo que favorece el crecimiento y mejora el aspecto del cabello. Además, es un buen complemento para cualquier servicio de lavado en el salón.
Canas, color y corte: los servicios que marcan la diferencia
7. Tratar las canas. Llevar las canas está de moda, pero no favorecen a todas igual y endurecen la fibra. Para cabellos a partir de los cincuenta, el salón recomienda el bótox capilar, un tratamiento de hidratación profunda con efecto antiedad que revitaliza la fibra y le devuelve parte del volumen perdido.
8. Un color que ilumine. Ante las primeras canas, muchas clientas prefieren cubrirlas. Los tonos claros funcionan bien por la luminosidad que aportan, y las mechas o reflejos en miel, dorados o cobrizos renuevan la imagen sin un cambio radical.
9. Un corte que favorezca. Los especialistas de Blow Dry Bar recomiendan cortes pixie, melenas midi y flequillos por su efecto rejuvenecedor. Para clientas que prefieren algo más seguro, los bob y los estilos desestructurados aligeran el cabello y le dan frescura y naturalidad.
Caída: identificar el tipo antes de actuar
10. Diferenciar la caída. Antes de recomendar nada hay que saber qué tipo de caída tiene la clienta. Las más habituales son la androgenética (hereditaria), la causada por estrés, por una mala alimentación o por medicamentos puntuales. El salón cuenta con líneas capilares específicas y complementos anticaída para mantener sano el cuero cabelludo. Si la caída es intensa o persistente, lo adecuado es recomendar a la clienta que consulte con su médico o con un dermatólogo.
Hábitos que también se notan en el cabello
11. Gestionar el estrés. El estrés afecta a la salud del cabello. El ejercicio regular, la meditación o el yoga ayudan a controlarlo, y moverse a diario beneficia tanto a la melena como al bienestar general.
12. Dieta equilibrada. Una alimentación rica en vitaminas A, B, C, D y E, hierro, zinc y omega-3 es fundamental para el cabello. Si la clienta pregunta por suplementos capilares, lo correcto es que lo consulte con su médico.
Una oportunidad para el salón
La menopausia cambia el cabello, pero también la relación de la clienta con su peluquero. Un diagnóstico cuidadoso, una rutina bien explicada y servicios técnicos pensados para esta etapa convierten al salón en un referente para un público que crece cada año y que valora el asesoramiento por encima de todo.









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