Cómo cuidar el pelo durante la menopausia

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Muchas mujeres piensan que la menopausia es simplemente un proceso biológico que marca el fin de su etapa fértil, cuando la realidad es mucho más profunda. Es una fase de transición, de redescubrimiento, en el que el cuerpo habla de diferentes formas. Por eso, es completamente natural que durante este periodo notemos que los cambios hormonales se reflejan en nuestra piel, en nuestra energía y, de manera muy especial, en nuestra cabellera. 

De hecho, el cabello es uno de los primeros en dar señales de que algo está pasando en nuestro interior. Lo hace mostrando pérdida de densidad, cambios en la textura o una sequedad que antes no existía. 

Afrontar esta transformación lógicamente puede generar dudas, pero es fundamental aprender a acompañar los cambios del cuerpo para encontrar el camino de vuelta hacia el equilibrio y el bienestar. Para ello, nada mejor que replantearse la rutina capilar, mimarse más que nunca y adaptar los cuidados a lo que el organismo necesita en ese momento. 

¿Qué le pasa a tu pelo en esta etapa? 

Ahora bien, para cuidar el pelo de forma efectiva, primero debemos comprender qué ocurre en las raíces. Durante la menopausia, se produce un descenso progresivo y natural de los estrógenos, las hormonas femeninas que, entre otras muchas funciones, se encargan de mantener el cabello en su fase de crecimiento durante más tiempo, aportándole brillo y fuerza. 

Al disminuir los estrógenos, los folículos pilosos quedan más expuestos a la influencia de otras hormonas, lo que se traduce en: 

  • Reducción del grosor: el cabello se vuelve más fino y quebradizo, perdiendo el volumen. 
  • Mayor sequedad cutánea: dado que el cuero cabelludo disminuye su producción de grasa natural, la melena pierde hidratación desde la raíz hasta las puntas. 
  • Fragilidad y caída: el ciclo de vida del pelo se acorta, lo que puede derivar en una caída más evidente o en una menor capacidad de renovación. 

Es más, los expertos coinciden en que experimentar cierta pérdida de densidad en esta etapa es normal. Así que no te preocupes, no es algo que solo te está pasando a ti. Le ocurre a la mayoría de las mujeres. Pero ante caídas excesivas, repentinas o en zonas localizadas, lo más recomendable es consultar con un dermatólogo o un endocrino para realizar una valoración médica personalizada y descartar cualquier otro factor subyacente. 

Rutina capilar para esta etapa 

Puesto que el cuero cabelludo tiende a volverse más sensible y seco en esta época, la estrategia de cuidado diario debe necesariamente ser más delicada. A partir de ahora hay que apostar por una limpieza suave. Sustituye los productos agresivos por champús ligeros, preferiblemente libres de sulfatos y de siliconas pesadas, ya que estos componentes suelen acumularse en la fibra capilar, apelmazándola y restándole el volumen que buscamos proteger. 

También es el momento de mimar las raíces con masajes capilares. Dedica un par de minutos durante el lavado, o por las noches antes de dormir, a masajear suavemente el cuero cabelludo con las yemas de tus dedos ayuda a activar la circulación sanguínea y facilita que el oxígeno y los nutrientes esenciales lleguen de manera directa al folículo piloso. Para completar la rutina, utiliza mascarillas nutritivas o acondicionadores sin aclarado que repongan el agua perdida de la fibra capilar sin aportarle peso extra. Así lograrás una hidratación profunda pero ligera

El «efecto rebote» positivo 

Como bien sabes, la belleza del cabello es un reflejo del bienestar general; por lo tanto, una melena sana requiere de una nutrición inteligente. Asegúrate entonces de incluir en la dieta diaria alimentos ricos en proteínas de alta calidad, así como minerales esenciales como el zinc, el hierro y las vitaminas del grupo B. No olvides que los frutos secos, las legumbres, las semillas y las verduras de hoja verde son excelentes aliados para fortalecer la estructura de la queratina. 

Pero muchas veces los requerimientos específicos de esta etapa vital hacen que la alimentación necesite de un refuerzo extra como Olistic Women Next para alcanzar las metas. Este es un complemento alimenticio bebible creado para mujeres mayores de 50 años, o para todas aquellas preocupadas por el envejecimiento capilar y los cambios asociados a la menopausia, cuya fórmula ayuda a conseguir una mayor densidad capilar, aporta más fuerza y brillo, y logra menos caída

A diferencia de los suplementos convencionales, Olistic mujer menopausia contiene más de 35 ingredientes naturales, incluyendo 5 activos extra para el well-aging capilar, antioxidantes, vitaminas y aminoácidos biomiméticos de colágeno y queratina, que actúan sobre las múltiples causas que afectan a la salud del cabello. Además, integrarlo en el día a día es muy sencillo. Solo se necesita tomar un vial de 25 ml al día durante 28 días consecutivos, descansando 2 días antes de iniciar la siguiente caja. 

El corte y el color como aliados  

La peluquería es otro espacio donde podemos encontrar grandes soluciones a esta situación. Ten en cuenta que un corte estructurado y a la moda puede obrar maravillas a la hora de dar la sensación de mayor densidad y movimiento. Los cortes con capas suaves, por ejemplo, los desfilados sutiles en la zona del rostro o un clásico corte bob bien definido suelen ser excelentes opciones, debido a que restan pesadez a la melena y enmarcan las facciones aportando mucha frescura. 

En cuanto al color, si las canas han comenzado a aparecer y deseas cubrirlas o matizarlas, opta por una coloración amable. Los tintes vegetales, los barros o las técnicas de iluminación como el balayage son buenas alternativas, porque permiten difuminar las raíces de forma natural, aportan una gran luminosidad al rostro y evitan castigar el cuero cabelludo con agresivos químicos. Por último, procura limitar al máximo el uso de herramientas de calor como planchas o rizadores, y recuerda aplicar siempre un buen protector térmico para cuidar la fibra capilar de la deshidratación. 

Como verás, enfrentar la menopausia es abrir las puertas a un nuevo y enriquecedor capítulo de nuestra vida. Y cuidar de el cabello en esta época no tiene nada que ver con intentar borrar el paso del tiempo ni con aparentar menos años; se trata, más bien, de un acto de amor propio y respeto hacia nosotras mismas que nos ayuda a sentirnos fuertes, saludables y hermosas como siempre. 

El pelo es una extensión de la vitalidad. Así que cuídalo, mímalo y, sobre todo, abrázalo en esta nueva etapa.