Las distintas planchas de pelo que puedes utilizar y para que

Plancha de pelo profesional

Todo profesional debe conocer sus herramientas de trabajo. Y los peluqueros profesionales no deben ser menos. Por eso, en el post de hoy, hablaremos en profundidad de las planchas de pelo: ¿qué son? ¿son mejores las de cerámica, las de titanio, las de turmalina…? ¿A qué temperatura deben usarse?

El conocer todas estas respuestas nos dará el conocimiento suficiente para elegir correctamente una plancha u otra a la hora de comprarla o de utilizarlas con un tipo de cabello u otro.

Estas decisiones no son tarea fácil; y mucho menos, en pleno siglo XXI, en el que el avance tecnológico no descansa y parece imposible ponerse al día con todas las novedades en el sector de la peluquería.

¿Cómo funciona una plancha de pelo?

Antes de profundizar en la plancha en sí, hay que tener claro que el cabello se conforma de una proteína llamada queratina, la cual se forma a su vez de una cadena de aminoácidos (azufre) que se unen entre sí mediante enlaces. Esto puede sonar a chino. Pero, no debemos preocuparnos. Lo importante aquí es saber que estos enlaces pueden romperse con calor.

Y aquí entra en juego cualquier herramienta que genere el calor suficiente para romper la naturaleza del cabello, de forma que también rompa su forma natural. Se necesitan, aproximadamente, entre 70-180ºC para romper estos puentes; y, por eso, las planchas suelen alcanzar estas temperaturas.

Temperaturas de las planchas

Como decimos, se debe aplicar cierta temperatura concreta para romper los enlaces del cabello. Pero ¿entonces por qué las planchas no suelen venir programadas con una sola temperatura óptima?

Podría pensarse que, al tratarse de un fenómeno físico, con unos grados concretos podría resultar suficiente. Sin embargo, las planchas de pelo suelen traer una rueda o un botón que gradúa la temperatura.

Esto se debe a que no todo cabello es igual. El cabello más grueso necesitará, por ende, más grados que un pelo fino. Este tipo de cabello no soporta la temperatura alta porque el calor penetra antes y llega a dañarlo antes.

Por eso, para las que tengan el cabello fino y más frágil, las planchas deben ajustarse a unos 130-150º, y a partir de ahí, subir poco a poco con el regulador.

No podemos olvidar nombrar que existen planchas de temperatura fija que trabajan con una supuesta temperatura óptima. Normalmente, alcanzan los 185 º y se quedan ahí. Es cierto que, este tipo de planchas es recomendable para las que tengan el cabello más grueso y resistente, ya que no incluyen un regulador gradual.

En los últimos años han aparecido las que se conocen como planchas de temperatura automática, que funcionan con unos sensores térmicos colocados en las mismas placas de la herramienta. Estos sensores reajustan la temperatura para que sea siempre homogénea.

Frecuencia de uso

La frecuencia de uso adecuada dependerá, principalmente, de la calidad del instrumento. Una plancha de mala calidad puede dañar el pelo mucho antes y, además, durará menos si se le da un uso muy constante.

Por eso, se recomienda a todo experto comprar siempre herramientas de calidad, que no escatimen en tecnología y que se preocupen por el cuidado del cabello.

Si bien no se recomienda el uso de una plancha de manera diaria, si esta herramienta es de calidad y sus placas son resistentes a la corrosión, pueden usarse una o dos veces cada quince días. Además, es altamente recomendable utilizar protectores térmicos antes de cada uso.

¿Se pueden utilizar las planchas con el cabello mojado o húmedo?

Aplicar calor con planchas normales sobre un pelo mojado no es recomendable a no ser que se trate de una plancha especial pensada para esto. Pero, las planchas normales no sirven para pelo húmedo o mojado.

Materiales de fabricación de las planchas de pelo

Lo anterior nos trae a este punto. ¿Cuáles son los mejores materiales para fabricar una plancha de pelo? ¿Son todos de la misma calidad?

Esta característica es la más determinante. Los materiales de las placas están en contacto directo con el cabello, y por eso debe ser cuidadoso con el mismo, ofrecer una temperatura adecuada y no transmitir la electricidad estática.

Plancha de cerámica

Las planchas de cerámica son las más populares, tanto en la gama media como en la gama alta. Tienen un coeficiente de fricción muy bajo, que se traduce en un menor daño para el cabello. Transmiten iones negativos, equilibrando así la carga de nuestro cabello y evitando el frizz. Conducen bien el calor y lo reparten uniformemente sobre las placas.

Por otra parte, si se cuidan bien, no suelen estropearse con el tiempo. Por esto, deben limpiarse después de cada uso.

Planchas de turmalina

La turmalina es conocida por ser un mineral de la familia de los silicatos. Su propiedad principal es la piroelectricidad. Es decir, que, al calentar esta piedra, se crea un campo eléctrico en su interior capaz de atraer otros materiales.

Esto hará que la turmalina cargue el cabello de iones negativos, que normalmente está cargado positivamente después del secado. Esta compensación de cargas en la melena hace que se elimine el encrespamiento y el aspecto final sea de un pelo brillante y sano.

Las planchas de turmalina suelen mezclarse con cerámica, para aportar los beneficios de ambos materiales.

Titanio

El titanio es un conductor térmico más eficaz que la cerámica, porque resiste mucho mejor a los cambios de temperaturas. Además, es más ligero.

Se calientan rápidamente y reparten su calor de manera uniforme por la superficie del cabello. Estas dos características hacen que sean las favoritas en el ámbito de la peluquería profesional.

Ionizadores

Las melenas con carga positiva son las que se encrespan con más facilidad y tienen un aspecto de pelo dañado y seco. El famoso pelo estropajo. Y, para evitar esto, se utilizan herramientas (planchas) con cargas negativas. Esto ha quedado claro.

Los ionizadores son generadores de iones negativos que, al ponerlos en contacto con el cabello, lo neutralizan y le quitan la carga positiva.

Estas son los cuatro tipos de plancha más comunes y usados tanto en casa como en los salones de belleza. ¿Conclusiones? Se debe buscar siempre la calidad, y cuidar el material después de cada uso.

Tamaño y sujeción de las planchas

Las placas de una plancha pueden variar no solo en cuestión de su material sino también en su anchura y forma, lo que determinará el acabado de la melena.

Según el tamaño

Aunque hay infinidad de planchas, las más comunes en los centros de belleza son las planchas estrechas, y se debe a su versatilidad para crear peinados y distintos resultados. Si bien su objetivo final es alisar el cabello, con unas placas más finas, también se puede ondular y rizar, a modo de tenacillas.

Plancha de pelo profesional
Plancha estrecha

Las planchas más pequeñas pueden usarse también en cabellos más finos y menos abundantes, así como en flequillos o zonas más cercanas a la piel.

Las planchas anchas, por otro lado, son las menos versátiles. Se denominan planchas anchas las que llegan a unos 5cm de anchura. Son útiles para alisar grandes cantidades de cabello en poco tiempo. Funcionan bien con melenas muy rebeldes y de pelo grueso.

Plancha ancha

Y, las planchas de tamaño medio son las más vendidas para uso casero. Su principal cometido es alisar el cabello, aunque permiten ponerse creativos y ondular el pelo con algo de maña. Son las ideales para melenas no demasiado largas y con una densidad media.

Según la sujeción

Otro punto a tener en cuenta es la forma en la que sujetan las planchas. Según esta propiedad, encontramos planchas fijas, las más comunes en modelos de gama baja y media -aunque también las fabrican algunas marcas de gama alta- y planchas basculantes –más comunes en gama alta.

Se denominan fijas porque las planchas se mantienen en la misma posición, y la presión que se ejerce sobre la melena no es uniforme. Quiere decir que habrá partes del mechón que recibirá más calor que otra.

Las planchas flotantes o basculantes se ajustan al mechón del cabello y ejercen presión homogénea sobre todo el pelo, de manera que reparte la presión y el calor de forma más regular y compensada. A la larga, dañan menos el pelo, porque se necesita menos esfuerzo para conseguir un buen resultado.

Por supuesto, no debemos olvidar otras opciones para conseguir resultados impecables y olvidarnos de las planchas; por ejemplo, el alisado japonés o el tratamiento de queratina.

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