La vitamina D es uno de los micronutrientes más importantes para el funcionamiento del folículo piloso. Aunque no suele ser la única causa de caída capilar, sí se considera un factor clave que influye en la duración de la fase de crecimiento, la fortaleza del tallo y la capacidad regenerativa del cuero cabelludo.
Por eso, cuando existe déficit, el cabello se vuelve más frágil, pierde volumen y responde peor a los tratamientos. Te explicamos qué papel desempeña realmente la vitamina D en la salud del cabello y qué estrategias permiten mantener niveles óptimos.
¿Qué hace la vitamina D en el folículo piloso?
El folículo piloso posee receptores específicos de vitamina D que regulan la transición entre las fases del ciclo capilar y favorecen la proliferación de queratinocitos. Cuando la vitamina D es suficiente, la fase anágena —la fase de crecimiento— se mantiene de forma más estable.
Como explica la farmacéutica y nutricionista Salena Sainz, fundadora de Naturae Nutrición ,“los folículos pilosos dependen de la vitamina D para completar sus ciclos con orden; cuando los niveles son muy bajos, aumenta la tendencia a efluvio y a recambios irregulares”.
En la misma línea, la química especializada en formulación Claudia Popa, fundadora de Eiralabs, señala que “cuando la vitamina D está en buenos niveles, el cabello crece con más estabilidad y densidad”.
Vitamina D, caída del cabello y menopausia: por qué es un punto crítico en mujeres
En la perimenopausia y menopausia, la reducción de estrógenos altera directamente el ciclo capilar y aumenta el estrés oxidativo. La vitamina D contribuye a modular estos procesos.
La nutricionista Raquel Clapés, de Domma, resume su función de manera clara: “La vitamina D regula la transición entre fases y modula la inflamación del cuero cabelludo; no causa por sí sola la caída, pero sí agrava la fragilidad capilar de esta etapa”.
Además, con la edad disminuye la capacidad de la piel para sintetizar vitamina D, lo que aumenta la probabilidad de insuficiencia crónica.
Vitamina D baja y caída capilar: lo que dice la evidencia científica
Diversos estudios han encontrado niveles significativamente más bajos de vitamina D en personas con:
• alopecia femenina no cicatricial,
• caída estacional persistente.
Esto no significa que la vitamina D sea la causa única del problema, pero sí un factor modulador que empeora la estabilidad del folículo. Cuando hay insuficiencia, es más frecuente observar:
➜ ciclos anágenos más cortos,
➜ pérdida de densidad,
➜ recambio acelerado,
➜ tallos más finos.
Según Claudia Popa, “cuando bajan las reservas, muchos folículos pasan antes a fase telógena, por eso vemos más caída en otoño”.
¿Afecta el uso de fotoprotector o la falta de sol a la vitamina D… y al cabello?
Sí. El 80–90% de la vitamina D se obtiene por síntesis cutánea tras la exposición solar. Pero:
➜ el uso de FPS 30 o superior reduce esta síntesis más de un 90%,
➜ la vida indoor disminuye el estímulo UVB,
➜ la edad reduce la capacidad de síntesis,
➜ y la fotoprotección diaria limita aún más la producción.
No se trata de evitar el fotoprotector —es esencial para prevenir daños cutáneos—, sino de entender su impacto.
Como aclara Salena Sainz, “no es cuestión de dejar de usar protector solar, sino de valorar niveles en personas con caída capilar y ajustar dieta o suplementación”.
Cómo mejora el cabello cuando se corrige la insuficiencia de vitamina D
Normalizar la vitamina D no actúa como un tratamiento anticaída independiente, pero sí facilita la respuesta del folículo a cualquier intervención médica o cosmética. Los beneficios más habituales incluyen:
✔ reactivación más eficiente de la fase anágena,
✔ crecimiento más estable,
✔ mayor resistencia del tallo,
✔ mejor densidad con el paso de los meses,
✔ reducción de efluvios recurrentes.
Raquel Clapés lo confirma desde la práctica clínica: “cuando la vitamina D está en rango, los tratamientos anticaída funcionan mejor y los resultados son más consistentes”.
Cómo subir la vitamina D: estrategia completa
1. Exposición solar breve y segura
• 10–15 minutos, de 3 a 4 veces por semana.
• Evitar quemaduras y horas de alta radiación.
2. Alimentos ricos en vitamina D
• pescados grasos (salmón, sardinas, caballa),
• yema de huevo,
• lácteos o bebidas fortificadas,
• setas expuestas a luz UV.
3. Suplementación (cuando esté indicada)
La forma más utilizada es vitamina D3. Sainz recuerda la importancia de las sinergias: “D3 + magnesio + zinc es una combinación frecuente, sobre todo en nutricosmética capilar”.
Por su parte, Popa destaca otra fórmula eficaz: “la sinergia de D3 con K2 y magnesio optimiza su absorción y su utilización”.
La suplementación siempre debe basarse en analítica: tomar vitamina D sin conocer los niveles puede generar exceso.
Hábitos cotidianos que ayudan a mantener niveles estables
- salir al aire libre diariamente,
- practicar ejercicio para activar el metabolismo,
- reducir estrés e inflamación crónica,
- priorizar un sueño reparador,
- asegurar el aporte de magnesio y K2 en la dieta.
Como resume Claudia Popa, “son pequeñas rutinas que marcan la diferencia en el metabolismo de la vitamina D”.
Preguntas frecuentes sobre la vitamina D para el cabello
¿La vitamina D por sí sola frena la caída?
No, pero corrige un factor que agrava el problema y optimiza la respuesta del folículo.
¿Cuánto tarda el pelo en mejorar tras corregir el déficit?
Entre 8 y 12 semanas para notar menos caída; varios meses para percibir mayor densidad.
¿Puedo tomar vitamina D sin hacerme análisis?
No. Es liposoluble y puede acumularse; siempre debe ajustarse con supervisión.
¿La falta de sol afecta al grosor del cabello?
Puede hacerlo de forma indirecta al reducir la estabilidad de la fase anágena.
¿Es normal necesitar suplemento aunque use fotoprotector?
En estilos de vida con poca exposición solar, sí es frecuente.
➟ Aquí hablamos de los efectos de la Vitamina C para la piel.









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