Alopecia androgénica: cómo identificarla, frenarla y diferenciarla

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alopecia androgenética

La pérdida de densidad capilar es una de las preocupaciones más frecuentes tanto en hombres como en mujeres. A menudo comienza de manera sutil: el cabello pierde cuerpo, aparece más fino y cuesta más mantener la sensación de volumen. En otras ocasiones, la caída se vuelve más evidente, generando dudas sobre si se trata de una situación pasajera o del inicio de una alopecia progresiva. Comprender cómo funciona el ciclo del cabello y qué diferencia una caída reactiva de una patológica es fundamental para actuar a tiempo.

Entre las causas más comunes se encuentra la alopecia androgénica, un proceso crónico que evoluciona con el tiempo y que, sin tratamiento, puede derivar en pérdida definitiva. Aunque no es la única forma de caída, sí es la más prevalente y la que más impacto tiene en la densidad global. La buena noticia es que hoy existen herramientas que permiten detectarla antes de que sea visible y tratamientos capaces de frenar su evolución.

Alopecia androgénica: bases genéticas y hormonales

La alopecia androgénica —también llamada androgenética— se caracteriza por una sensibilidad aumentada del folículo piloso a las hormonas androgénicas. El folículo, expuesto a niveles normales de testosterona, responde de forma exagerada a su derivado más activo, la dihidrotestosterona (DHT).

Tal como explica el Dr. Steven Walker, de Hospital Capilar, esta hormona actúa sobre el receptor androgénico provocando una miniaturización progresiva. «Con cada ciclo, el cabello nace más fino, menos pigmentado y con menor capacidad de engrosar el tallo» explica el doctor.

Eventualmente, el folículo puede dejar de producir cabello visible.

Según señala, este patrón es distinto de las caídas reactivas, en las que el folículo mantiene intacta su capacidad de regeneración.

En las mujeres, el proceso tiene matices propios. La influencia hormonal no depende únicamente de la testosterona y su conversión en DHT, sino también del equilibrio entre andrógenos y estrógenos. Esta interacción explica por qué el patrón femenino es más difuso y por qué en la actualidad se habla de alopecia hormonal femenina, un término que refleja mejor su complejidad endocrina.

Cómo diferenciar la caída reactiva o alopecia androgénica

No toda caída abundante implica una alopecia androgénica. Existen situaciones de caída difusa y temporal, como el efluvio telógeno, en las que más folículos de lo habitual entran simultáneamente en fase de reposo. Aunque se nota más cabello en la ducha o en el cepillo, la capacidad de regeneración se mantiene intacta.

Aquí es donde entra en juego la precisión diagnóstica. La Dra. Alba Gómez, especialista en medicina capilar, recuerda que «el efluvio telógeno se resuelve por sí mismo y no produce pérdida real de densidad, mientras que en la alopecia androgénica el problema no es la caída en sí, sino la miniaturización progresiva».

La clave está en observar:

➜ si existe pérdida localizada (entradas, coronilla, ensanchamiento de la raya),

➜ si el cabello nuevo nace más fino,

➜ o si la caída se mantiene en el tiempo.

Una evaluación mediante tricoscopia digital puede detectar miniaturización antes de que sea evidente a simple vista, lo que permite actuar de manera temprana.

Factores que aceleran la alopecia androgénica

Aunque el componente genético determina la predisposición, existen elementos que pueden acelerar el proceso:

✘ estrés crónico y aumento del cortisol,

✘ déficits nutricionales (hierro, vitamina D, zinc, B12),

✘ enfermedades tiroideas,

✘ inflamación de bajo grado,

✘ alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina,

✘ hábitos de cuidado poco adecuados (exceso de calor, higiene insuficiente del cuero cabelludo).

El Dr. Steven Walker advierte que el folículo piloso es extremadamente sensible a los cambios metabólicos y hormonales. “Cualquier condición adicional puede exacerbar la caída y acelerar la miniaturización”, indica.

Cómo se manifiesta la alopecia androgenética

Signos de alopecia en hombres

En hombres, la alopecia androgénica suele seguir patrones reconocibles:

• entradas marcadas,

• retroceso de la línea frontal,

• adelgazamiento en la coronilla.

Signos de alopecia en mujeres

En mujeres, la presentación es distinta y más difusa. Los signos más frecuentes son:

• pérdida global de volumen,

• ensanchamiento de la raya,

• sensación de menor densidad al peinar,

• transparencia más evidente en la zona superior,

• cabello nuevo cada vez más fino.

Reconocer estas señales tempranas permite intervenir antes de que la pérdida sea irreversible.

Tratamientos médicos con mayor evidencia científica

El abordaje debe ser individualizado, pero existen tratamientos con eficacia demostrada en frenar la alopecia androgénica.

1. Inhibidores de la 5-alfa reductasa

Finasteride y dutasteride son los fármacos más eficaces para reducir los niveles de DHT. Se emplean principalmente en varones, aunque algunas mujeres pueden beneficiarse bajo estricta supervisión médica.

2. Minoxidil

Tanto en formato tópico como oral, prolonga la fase anágena, estimula el crecimiento y mejora la densidad. Se ha convertido en un pilar terapéutico por su versatilidad y buen perfil de seguridad.

3. Bioestimulación capilar (PRP, mesoterapia)

La microinyección de plasma rico en plaquetas o de activos farmacológicos mejora la microcirculación y estimula el folículo. El Dr. Antonio Ortega destaca que estas técnicas “rejuvenecen el cabello y devuelven fuerza, vitalidad y consistencia”.

4. Injerto capilar

Cuando la pérdida ya es definitiva, el trasplante es la técnica más eficaz para restaurar densidad. La técnica FUE permite la extracción individual de unidades foliculares sin necesidad de rapado completo, lo que la hace especialmente valiosa en mujeres.

¿Injerto capilar en España o en Turquía?

Cómo usar la nutricosmética para prevenir la alopecia

La nutricosmética no sustituye a los tratamientos médicos, pero complementa su eficacia. Según la nutricionista y farmacéutica Salena Sainz, su función es triple:

  • aportar los nutrientes imprescindibles para que el cabello pueda engrosar adecuadamente,
  • reducir el estrés oxidativo del cuero cabelludo,
  • y mantener la estabilidad en fases de control de la alopecia.

Entre los activos más eficaces se encuentran el saw palmetto, el zinc, la L-cistina, la biotina y los polifenoles antioxidantes. Sainz considera que la suplementación combinada suele ofrecer mejores resultados que los activos aislados, especialmente en pacientes con predisposición genética o después de un injerto capilar.

Cuándo acudir al especialista

Debe consultarse cuando:

① la caída dura más de dos o tres meses,

② existe pérdida localizada de densidad,

③ se observa miniaturización evidente,

④ hay antecedentes familiares de alopecia androgénica,

⑤ o se ha producido un cambio sustancial en el grosor del cabello nuevo.

La evaluación temprana permite frenar la progresión y preservar el mayor número posible de folículos activos.

El impacto emocional de la pérdida de cabello

La caída del cabello se asocia a una disminución de autoestima en más de la mitad de las personas afectadas. No solo se trata de una cuestión estética; muchas pacientes describen la alopecia como un factor que altera su seguridad personal y su bienestar cotidiano. Por este motivo, un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento claro proporcionan no solo resultados médicos, sino también una mejora significativa del bienestar psicológico.


La alopecia androgénica es una condición progresiva pero tratable si se aborda a tiempo. La detección temprana, la evaluación profesional y un plan terapéutico que combine tratamientos médicos, bioestimulación, suplementación bien diseñada y hábitos de cuidado adecuados permiten mejorar significativamente la evolución. Conocer los signos iniciales y distinguir la alopecia de otras formas de caída capilar es el primer paso para proteger la densidad y salud del cabello a largo plazo.


Preguntas frecuentes sobre alopecia androgenética

¿La alopecia androgénica se puede revertir?

Se puede frenar su progresión y mejorar la densidad, pero no revertirla completamente en zonas con pérdida definitiva.

¿Es lo mismo caída difusa que alopecia androgénica?

No. La caída difusa es temporal; la alopecia androgénica implica miniaturización progresiva.

¿Cuándo aparecen los resultados de los tratamientos?

Entre 3 y 6 meses, según el tratamiento y el grado de miniaturización.

¿Es eficaz la nutricosmética por sí sola?

Ayuda en prevención y mantenimiento, pero no sustituye los tratamientos médicos.

¿Las mujeres también pueden hacerse un injerto capilar?

Sí, siempre que exista una buena zona donante y la pérdida sea irreversible.

¿Puede empezar la alopecia androgénica a edades tempranas?

Sí, especialmente en personas con predisposición genética.