Se acerca la temporada de eventos y, con ella, llega el eterno dilema de las invitadas. Porque la mayoría ya tiene el traje soñado, esos zapatos que les encantan y que esperan no las traicionen a mitad de la noche, así como los accesorios perfectos. Pero aún no saben qué hacer con su cabello. Si, ese elemento esencial que bien puede elevar el look a la categoría de alta costura o arruinarlo por completo. Porque, aunque muchos no lo crean, el peinado no es un elemento aislado, sino el broche de oro de todo el estilismo y, por lo tanto, debe ir en perfecta sintonía con las líneas de los vestidos invitada boda.
Y es que no se trata solo de seguir las tendencias, sino de entender la arquitectura del diseño que la clienta llevará puesto para buscar el equilibrio, ya que un imponente escote merece ser lucido, una espalda abierta pide a gritos no ser escondida y un cuello alto necesita aire para no saturar la figura.
Para ayudarte a resolver este problema, a continuación, te daremos algunas claves que te servirán para asesorar a tus clientas (o para aplicarlas tú también) y conseguir esa armonía visual que define a la invitada perfecta.
La importancia del equilibrio visual
Antes de entrar en detalles técnicos, quizá debemos plantearnos una pregunta importante: ¿qué parte del vestido se quiere destacar? Porque, como bien sabes, el peinado tiene la capacidad de modificar las proporciones del cuerpo. De manera que, un recogido alto alarga el cuello, mientras que una melena suelta con mucho volumen puede acortarlo visualmente pero añadir una dosis de romanticismo inigualable.
Así que cuando hablamos de peinados para invitadas, debemos tener presente que la clave está en la compensación. Si el vestido es muy recargado, con pedrería, plumas o volúmenes muy dramáticos, este debería ser más limpio y pulido. Por el contrario, si el diseño es minimalista, estilo slip dress, podemos permitirnos un peinado más elaborado o con accesorios llamativos.
El escote en V
Si hay un modelo de vestido de invitada que encabeza la lista de favoritos, ese es el de escote en V. Todas lo aman por su capacidad para estilizar el torso y alargar visualmente el cuello. Este es un corte sensual y elegante que permite varias opciones, aunque la tendencia actual se inclina por dos vertientes:
- Melenas con ondas estilo Hollywood: si el escote es pronunciado pero el vestido no tiene mangas o son muy sencillas, una melena hacia un lado con ondas marcadas aporta un aire de glamour clásico. Y al dejar un hombro despejado, mantenemos la verticalidad del escote sin renunciar al volumen.
- Semirecogidos románticos: para darle a tu clienta un aire más juvenil y fresco, los semirecogidos con pequeñas trenzas o nudos son ideales. El objetivo es enmarcar el rostro sin tapar la línea del escote, dejando que la «V» cumpla su función de guiar la mirada.
Ahora bien, en estos casos, lo mejor es evitar los moños demasiado rígidos en la nuca, ya que pueden crear una desconexión visual entre la cabeza y el inicio del vestido.
Vestidos palabra de honor y escote corazón
Ahora estamos ante uno de los escotes más tradicionales y, a la vez, más complicados de peinar, pues, al dejar tanta piel al descubierto, existe el riesgo de que la clienta se sienta «desnuda» o, por el contrario, que tapemos el diseño con una melena leonina.
Aquí conviene apostar por:
- La coleta pulida (Ponytail): la cual es tendencia absoluta. Una coleta alta o media, con un acabado extremadamente brillante, ayuda a despejar los hombros y permite que el vestido sea el auténtico protagonista. Además, es una opción moderna, sofisticada y que resta años.
- Melenas por detrás de los hombros: si la clienta prefiere llevar el pelo suelto, podemos peinarlo con un efecto wet en la raíz o simplemente colocarlo todo por detrás de los hombros. De este modo, se ve la caída del cabello pero no se interrumpe la línea horizontal del escote.
Ten en cuenta que el escote palabra de honor pide limpieza visual. Un recogido de bailarina también sería un acierto seguro si queremos resaltar las joyas.
Cuello halter o perkins
Los vestidos de cuello alto o tipo halter, esos que se abrochan a la nuca dejando los hombros fuera, son pura sofisticación. Sin embargo, llevar el pelo suelto con ellos se considera un «pecado» en toda regla. Considera que el cabello se suele enredar con la tela, el cuello desaparece y el look se ve abigarrado. Por eso, lo ideal es hacer:
- Moños altos: puesto que, al elevar el cabello, dejamos que la estructura del cuello del vestido brille. También podemos optar por un moño deshecho para un aire más bohemio o un moño italiano si buscamos un estilo más aristocrático.
- Trenzas de espiga o cordón: si el evento es de día y el vestido tiene un aire campestre o mediterráneo, una trenza alta y pulida es una opción ganadora que aporta fuerza y dinamismo al rostro.
En estos vestidos invitada boda, el objetivo es liberar la zona del cuello para evitar un efecto de «ahogamiento» visual.
Escotes en la espalda
Seguramente, ya te habrás fijado que cada vez se usan más los vestidos con una espalda vertiginosa, buscando que el impacto del mismo no esté en el frente. Por lo tanto, sería una verdadera lástima elegir un diseño con una apertura increíble para luego taparla con una melena larga. Mejor probar con:
- Recogidos laterales: si no quieres un recogido total, una opción es desplazar todo el cabello hacia un lado con una trenza lateral o una coleta baja ladeada. Esto permite que, al mirar de espaldas, la piel quede a la vista.
- Trenzas infinitas: las trenzas XXL decoradas con perlas o lazos son máxima tendencia. Estas mantienen el pelo bajo control y, si son lo suficientemente finas, no ocultan el detalle de la espalda, sino que lo acompañan de forma orgánica.
Asimismo, si el vestido tiene un escote trasero profundo, el moño alto queda muy bien, porque al despejar la espalda por completo aporta una elegancia difícil de superar.
Escote cuadrado y asimétrico
Por su parte, los vestidos de escote cuadrado, muy del estilo «Regency» o Los Bridgerton, así como los asimétricos, requieren estrategias distintas:
- Escote cuadrado: estos piden volumen. Un semirecogido con mucho cuerpo y mechones sueltos que enmarquen la cara armoniza muy bien con la geometría recta de este escote.
- Escote asimétrico: aquí hay que jugar con la compensación. Si el vestido tiene una manga o un tirante en el lado derecho, se recomienda peinar el cabello hacia el lado izquierdo. De esta forma, equilibramos los pesos visuales y no saturamos el lado que ya tiene tela.
Tendencias que mandan esta temporada
Pero más allá de la estructura del vestido, no podemos ignorar lo que dictan las pasarelas y las redes sociales. Este año, lo que se busca es resaltar la feminidad, pero con un toque de rebeldía:
- Efecto clean look: raíces muy pulidas, raya al medio y ni un solo pelo fuera de su sitio. Es el peinado favorito de las it-girls para bodas de tarde-noche.
- Ondas deshechas: unas ondas mucho más naturales y menos marcadas que las tradicionales, perfectas para vestidos de tejidos fluidos como el satén o la seda.
- Flequillos Bardot: los flequillos largos y abiertos siguen siendo el complemento ideal para quienes optan por los recogidos, ya que aportan un aire retro muy chic.
Como profesionales, siempre debemos tener presente que nuestra labor va más allá de manejar las tijeras o el cepillo. Somos consultores de imagen. Así que cuando una clienta acude a nuestro salón con fotos de vestidos invitada boda, debemos ser capaces de leer las líneas de esa prenda y proponer un peinado que potencie su belleza natural.
Y sí, sabemos que no existe el peinado perfecto universal, pero si el peinado perfecto para ese vestido y esa persona. De forma que, la próxima vez que te enfrentes al reto de un estilismo de boda, recuerda mirar el escote, observar la tela y, sobre todo, escuchar lo que el diseño quiere transmitir. Con eso y con tu experiencia, lograrás que todo el mundo le diga a tu clienta: «¡Qué guapa estás!», sin poder identificar exactamente por qué. Esa es la verdadera magia de la peluquería.









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