Con la llegada del buen tiempo, las tendencias en coloración vuelven a situarse en el centro de la conversación en el salón. Este verano 2026, el foco no estará tanto en los tonos en sí, sino en cómo se trabajan: los tonos fundidos se posicionan como la técnica clave de la temporada.
Según explican desde Jean Louis David, los degradados y las mechas seguirán siendo protagonistas, pero evolucionan hacia acabados más sofisticados, donde la transición entre colores cobra todo el protagonismo.
La técnica por encima del tono
Pedro Moreno, estilista capilar y Education Manager de Jean Louis David, lo resume de forma clara:
“Si tuviera que definir la tendencia en color para esta temporada, no hablaría de tonos concretos, sino de cómo se funden entre sí”.
Aunque la paleta es amplia —desde rubios extremos, dorados o blancos hasta marrones cálidos, fríos o cobrizos—, la diferencia estará en la arquitectura del color y en el posicionamiento de la luz dentro de la melena.
Fundidos suaves: elegancia y naturalidad
Una de las principales líneas será la de los fundidos ultrasuaves, donde la raíz se mantiene ligeramente más oscura y se integra progresivamente hacia medios y puntas.
Este efecto, prácticamente imperceptible, aporta naturalidad y sofisticación. Tal y como señala el experto, “no se trata de borrar la raíz, sino de integrarla con inteligencia”. El resultado: degradados elegantes en rubios dorados, beige, blancos o fríos, donde el lujo reside en la transición perfecta.
Raíces marcadas: contraste y efecto moda
En el extremo opuesto, convivirá una tendencia más atrevida: raíces muy marcadas y contrastadas.
En este caso, el objetivo no es disimular, sino potenciar el contraste. Se verán rubios con raíces intensas, incluso más profundas que el resto del cabello, generando un impacto visual más fuerte y un acabado claramente orientado a moda.
Dos caminos, una misma tendencia
Ambas propuestas —fundidos naturales y contrastes marcados— marcarán la coloración de la temporada, ofreciendo al profesional diferentes enfoques según el perfil de cliente.
La clave, en cualquier caso, será la misma: dominar la técnica para trabajar la luz y el degradado con precisión, convirtiendo la coloración en un servicio cada vez más personalizado y de mayor valor en el salón.
Fuente: Jean Louis David









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