Diego Guerrero – ART.116 Collection

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Los días de confinamiento fueron vividos por los más jóvenes como un cautiverio, una privación de libertad que los clientes del salón intentaron sortear trabajando su cabello libremente.

Un ejercicio simbólico en el que la imperfección refleja toda la fuerza expresiva de las emociones de aquellos días y que los ha llevado a ser protagonistas de esta colección en la que narran en primera persona su historia. Eso los acerca aún más al sentimiento colectivo con cortes que forman triángulos, una geometría sagrada de la que toman el impulso para renacer y a dirigirse hacia el futuro. No ser modelos profesionales les ha permitido mostrar la autenticidad y verdad que se encuentra detrás de sus rostros, conectando con el público general.

«Los días de confinamiento nos dejaron encerrados a solas con nosotros mismos y a la extrañeza de lo que sucedía fuera, se añadía lo que vivíamos por dentro. Era, también, un estado de alarma personal. Tras la reapertura de los salones, muchos clientes nos confesaron que durante el periodo que la barbería estuvo cerrada se atrevieron a cortar su cabello. Sentían una necesidad de mejorar su imagen como si así tomasen las riendas de su vida en ese tiempo no-tiempo. Esa toma de contacto con su creatividad les conectó con sus emociones y en esas formas irregulares e imperfectas, surgió un equilibrio. A ellos les he concedido el protagonismo de esta colección a modo de homenaje. He querido reflejarlo en cortes que no pretendían la perfección, sino respetando las siluetas con geometría sagrada que sin saber diseñaron. Por eso, redundan las formas triangulares, las texturas que parecen dispararse y sobresalir. De ahí el título que da nombre, el artículo de la Constitución que nos sacó para siempre de la normalidad.»

«Alfonso, Hugo, Cristian y Petros no se conocían, aunque tenían bastantes cosas en común. La primera es que son clientes de mi barbería, la segunda fue el modo en que vivieron la experiencia del confinamiento, en plena juventud y privados de libertad. Con el encierro en casa sintieron la necesidad de verse bien y no abandonarse ante el pesimismo. Por eso, por primera vez tomaron las tijeras para arreglarse ellos mismos su cabello. Ese ánimo para seguir hacia adelante, pese a la alarma generalizada del estado de cosas, ha inspirado esta colección cuyo título hace referencia al artículo que nos privó de la normalidad. Mis clientes son ahora modelos no solo para mí, también para los demás.»

La simplicidad de las cosas honestas y cargadas de verdad son los valores protagonistas de este trabajo que persigue la imperfección que existe en cortes que se equilibran gracias a tomar contornos propios de la geometría sagrada. Las formas triangulares, las texturas muy marcadas y los detalles que sobresalen trasladan un acabado doméstico a uno profesional. El paso sutil que traspasa el límite entre lo humano y lo divino.

Peluquería: La Barbería De Diego

Fotografía: Ernesto Gonca

Maquillaje: Inma

Estilismo: La Barbería De Diego