El corte que recomiendan los expertos para lucir rizos bonitos

Corte de pelo rizado en peluquería, técnica de capas

Las melenas rizadas viven su mejor momento. Cada vez son más quienes dejan atrás el alisado para sacar partido a su textura natural. Pero antes de pensar en cremas, espumas o geles definidores, hay una decisión que marca la diferencia: el corte. Unos rizos con movimiento, fáciles de peinar y capaces de conservar su forma incluso al secarse al aire empiezan mucho antes de la rutina de cuidado.

Para entender qué convierte a una melena rizada en una de esas que parecen funcionar casi solas, hemos hablado con Alberto Sanguino, estilista capilar y Education Manager de Llongueras. El experto recuerda que este tipo de cabello parte con una ventaja natural: «El pelo rizado tiene textura, por lo tanto, te permite crear mucho más volúmenes y más siluetas de una manera mucho más fácil que cuando trabajamos con un cabello liso». Precisamente por eso, el corte deja de ser un simple cambio estético para convertirse en la base sobre la que se construye el peinado. Cuando está bien diseñado, ayuda a repartir el volumen, realza la definición del rizo y hace que la melena conserve su estructura con mucho menos esfuerzo.

De las capas al largo: claves para presumir de pelo rizado

Aunque solemos pensar que renovar la melena implica cortar varios centímetros, en el cabello rizado el verdadero cambio suele estar en la arquitectura del corte. Más que el largo, son las capas las que determinan cómo cae el cabello, cómo se distribuye el volumen y lo fácil —o difícil— que resulta peinarlo. Alberto Sanguino lo explica así: «Siempre funciona mucho mejor trabajar las capas, porque las capas te permiten construir siluetas alrededor del rostro. Sin embargo, una melena recta, completamente entera, la silueta con la que estamos creando es un volumen triangular. Es decir, mucho volumen en la zona de las puntas, pero en la zona del cráneo siempre va a quedar mucho más aplastado».

En la práctica, un buen trabajo de capas consigue equilibrar la melena y evitar ese efecto triangular tan frecuente en los rizos sin movimiento. El resultado son rizos más ligeros, con una caída más natural y una silueta mucho más favorecedora.

También es habitual pensar que un corte corto siempre será la opción más cómoda. Sin embargo, para el experto la comodidad no depende tanto de la longitud como de cómo esté construido el corte: «Para ser de bajo mantenimiento, da igual que sea corto o medio largo. El cabello corto o rizado siempre es muy cómodo, porque simplemente poniéndote un poquito de producto lo tienes. Pero siempre va a ser de fácil el mantenimiento, si tiene escalado o capas».

Eso significa que una media melena o incluso un cabello largo pueden resultar igual de prácticos que un pixie, siempre que el corte respete la naturaleza del rizo. Si el peso está bien distribuido, el cabello recupera su forma con facilidad y el peinado exige mucho menos trabajo en el día a día.

Cómo mantener bonito el pelo rizado

Cada vez es más habitual aparcar el secador y reducir el uso de herramientas de calor. En el caso del cabello rizado, esta forma de cuidar la melena no solo resulta más cómoda, sino que también favorece su textura natural. Ahora bien, un corte de bajo mantenimiento no significa olvidarse por completo del peinado, sino simplificar la rutina al máximo. Como explica Alberto Sanguino, basta con «que salgas de la ducha y sigas un protocolo muy estricto del método Curly, según tu tipo de rizo. Es ponerse un leave-in, saber definir el rizo, pero dejártelo secar al aire o utilizar un poquito de difusor».

Al final, un buen corte no sustituye a una rutina de cuidado, pero sí hace que todo lo demás funcione mejor. Si además se acompaña de productos adaptados a cada tipo de rizo y de una buena hidratación, mantener una melena definida, con movimiento y fácil de peinar deja de ser un objetivo complicado para convertirse en una de las mayores ventajas del cabello rizado.