Bronde: el tono que a todas favorece

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Este tono se está convirtiendo en uno de los más solicitados en los salones y esto es así porque favorece tanto a pieles más claras como a otras más oscuras. Además, al ser un rubio oscuro no necesita de los cuidados más exigentes de los tonos más claros.

Este tono es una mezcla inteligente entre el rubio y el castaño, brunette y blonde en inglés, y destaca sobre todo en cortes ondulados con capas. “Este color es en sí la hibridación de dos tonos, el rubio y el castaño. Para conseguirlo primero tenemos que crear una base más oscura en la raíz con un marrón oscuro, para incorporar reflejos en diferentes rubios según le favorezca más a ese rostro. Las combinaciones son infinitas, desde platino y miel si quieres iluminar más, o bien rubio mantequilla si no se desea un resultado tan luminoso.”, asegura Raquel Saiz de Salón Blue desde Torrelavega (Cantabria).

Este color destaca aún más cuando se utilizan técnicas que permiten una gradación cromática, lo que lo hace todavía más natural y con el favorecedor efecto raíz que nos permite espaciar las visitas al salón. “Para conseguir esa transición de forma que parezca natural, debemos recurrir a unas láminas donde colocamos los mechones y que teñimos con técnicas de mano alzada. Una de ellas es la técnica conocida como foilayage. Toda una tarea artesanal por el proceso y el resultado, cada persona es única, por eso el acabado es diferente.”, explica Raquel Saiz.

Lo que se consigue con este color es iluminar, y gracias a la variedad de tonos, enriquecer la melena para que se vea mucho más rica y vital. “No solo hay que tener en cuenta los tonos que más favorecen el rostro a esa persona, también otros aspectos que queramos mejorar como la textura del pelo. Por eso el corte puede ser nuestro mejor aliado para darle más presencia a esa persona, así como al color. Si tiene poca cantidad de pelo o es muy fino, un corte con capas creará la sensación de volumen. Como, además, los tonos más claros siempre quedan con el bronde de medios a puntas, reforzaremos el efecto más voluminoso de las capas.”, afirma Raquel Saiz.

Además, no solo recurrimos a tres tonos, el de base más dos tipos de rubios, sino que los matices los podemos ampliar para resaltar aquello que necesitamos allí donde lo necesitemos, ya que no toda la melena es igual. “Aunque no nos demos cuenta, de forma natural cada pelo de nuestra melena tiene un color distinto, siempre dentro de la misma gama. Por eso, cuantos más matices cromáticos añadimos más natural es el resultado. También podemos aplicar toques de luz donde sea más necesario y uno de los recursos más utilizados es iluminar y rejuvenecer el rostro aclarando más los mechones cercanos al mismo.”, asegura Raquel Saiz.

Una de las formas de aumentar el rendimiento de este color es a través del corte y el acabado, las ondas y las capas son dos de los recursos que más posibilidades ofrece al bronde. “Las capas dan movimiento y expresividad a la melena, pero las ondas le dan volumen y densidad. Cuando unimos todo eso con el bronde, logramos distintos resultados, aunque siempre una melena con personalidad. Las ondas más clásicas y redondeadas son muy sensuales y le dan más dimensión a la melena. Las que acaban de una forma más recta en las puntas, consiguen un efecto muy moderno y atrevido.”, sugiere Raquel Saiz.

Para que funcione el resultado de la gradación del bronde es necesario una longitud mínima que va desde un bob largo, pasando por una melena midi y alcanzado a una melena larga. “Está opción de color necesita un cierto tipo de largo para poder hacer destacar la transición de colores. El bronde lo podemos aplicar en un bob al que le hemos creado algunas capas, un shaggy o a una melena más larga también capeada. Si ya tenemos una base castaña, se pueden aplicar el resto de los rubios sin cambiarla. Esto facilita aún más el mantenimiento. También podemos recurrir a tonos más oscuros como el caramelo o mantequilla sin tener que llegar a los dorados. Las posibilidades son infinitas.”, señala Raquel Saiz.