Con la bajada de las temperaturas, muchas personas empiezan a notar una molestia recurrente que se repite cada invierno: el cuero cabelludo pica cuando hace frío, incluso aunque durante el resto del año no tengan problemas capilares. No siempre hay caspa visible ni signos claros de inflamación, pero la sensación de incomodidad está ahí y puede llegar a ser constante.
Este picor invernal no suele ser casual. El frío, el viento y los cambios bruscos de temperatura afectan directamente a la piel del cuero cabelludo, una zona especialmente sensible y expuesta, que reacciona con facilidad cuando se altera su equilibrio natural.
Qué le ocurre al cuero cabelludo con el frío
Durante el invierno, la piel pierde más agua y su barrera protectora se debilita. En el cuero cabelludo, esto se traduce en mayor sequedad, tirantez y una respuesta exagerada frente a estímulos habituales como el lavado, el cepillado o el uso de gorros.
A este efecto se suma la calefacción, que reduce la humedad ambiental y favorece la deshidratación cutánea. Como resultado, el cuero cabelludo se vuelve más reactivo y responde con picor, escozor o una sensación de “piel tirante”, incluso sin lesiones visibles.
Tal y como explica Dr. Antonio Ortega, médico-dermatólogo de Clínica Menorca, cuando la barrera cutánea se altera, «el cuero cabelludo se vuelve más sensible y puede manifestar molestias sin necesidad de presentar enrojecimiento o descamación evidente«. En personas predispuestas, el frío también puede agravar procesos como la dermatitis seborreica o la sensibilidad extrema.
Factores que empeoran el picor en invierno
Además del clima, hay hábitos muy comunes en los meses fríos que pueden intensificar el picor del cuero cabelludo sin que seamos conscientes:
- Lavar el cabello con agua demasiado caliente, que arrastra los lípidos protectores de la piel.
- Abusar del secador o del calor intenso para combatir el frío.
- Utilizar champús agresivos o con perfumes intensos, menos tolerados en invierno.
- El roce constante de gorros, bufandas o tejidos sintéticos en contacto directo con la piel.
- Cambios en la frecuencia de lavado o en la rutina capilar habitual.
Todo ello contribuye a debilitar aún más la barrera cutánea y a mantener el círculo de picor–rascado–irritación.
Cómo aliviar el picor del cuero cabelludo cuando hace frío
Cuando el cuero cabelludo pica en invierno, adaptar la rutina capilar suele marcar la diferencia. Los especialistas recomiendan optar por gestos suaves y productos respetuosos con la piel:
✔ Usar champús suaves, sin sulfatos ni fragancias agresivas.
✔ Lavar con agua tibia, no caliente.
✔ Evitar fricciones fuertes y masajear solo con las yemas de los dedos.
✔ Reducir la temperatura del secador y limitar su uso.
✔ Elegir gorros de algodón o tejidos naturales que no irriten la piel.
Si el picor es persistente, se acompaña de enrojecimiento, descamación intensa o caída del cabello, conviene consultar con un profesional para descartar inflamación u otros trastornos del cuero cabelludo.
Cuando el picor no debe normalizarse
Aunque el picor invernal suele ser leve y transitorio, no debería normalizarse cuando se prolonga en el tiempo o interfiere en el bienestar diario. En estos casos, una valoración dermatológica permite identificar si hay una patología subyacente o si es necesario ajustar la rutina capilar de forma más específica. Te contamos más sobre estos casos de picor o dolor en el cuero cabelludo.









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