Nunca pensamos que las desgracias puedan pasarnos a nosotros: ¿qué probabilidades hay? Pero las cosas pasan. A Toni Rodríguez, propietario de la peluquería Pèls, le pasó: un incendio arrasó su salón. Cada día desde entonces, nos dice, agradece la previsión de haber tenido un buen seguro en peluquería.
El día 5 de enero de 2025, mientras veían a los Reyes Magos desfilar en su cabalgata por Mataró, un incendio devastaba la Perruquería Pels de Toni Rodríguez (@pelsperruqueria). El motivo, supo después, fue un cortocircuito, causado probablemente por una regleta o algún cargador de móvil de mala calidad. “Fue traumático, es algo que nunca te imaginas que te pueda pasar”, relata el peluquero.
Seis meses después del siniestro, Rodríguez da las gracias a muchas cosas. Primero, “gracias a que teníamos otro
salón, una barbería, y que pudimos adaptarnos para trabajar allí todos juntos”. Durante cuatro meses se turnaron, en un local de 60 metros, los peluqueros que venían de un salón de 140, los barberos y sus respectivos clientes. Por eso también se siente especialmente agradecido, “al equipo y a los clientes, por estar dispuestos a adaptarse y por su apoyo”. Pero, sobre todo, el peluquero da las gracias de haber estado bien asesorado y asegurado. Contar con un seguro específico para negocios del sector belleza puede marcar la diferencia.
Lo más importante: estar cubierto
“He llegado a tener cinco locales en Mataró, y siempre con la misma compañía de seguros. El agente que me atendía me decía: ten siempre un buen seguro para negocios pequeños, para estar bien cubierto en caso de necesidad”, cuenta Rodríguez, y confiesa que le pesaba, como a todo el mundo, el aspecto económico (“Es verdad que yo pagaba ‘una pasta’ por cada local”, dice) pero, al final, concluye, ha merecido la pena.
La cláusula que lo salvó, en su caso, fue la de “lucro cesante”. Este tipo de cobertura es clave en cualquier seguro para autónomos que trabajan en el sector servicios, ya que protege de las pérdidas económicas derivadas de una interrupción de actividad. La aseguradora, además del contenido y el valor de la gran parte quemada del local, se fue haciendo cargo de las nóminas o el pago de la Seguridad Social de los trabajadores. “He tenido una ayuda importante, sin la cual no podría haber seguido trabajando, porque no tenía las instalaciones adecuadas para que todo el equipo estuviese empleado todo el día. Si tienes que hacer frente tú a todo, puede ser tu ruina”, añade el estilista.
Como buen conocedor del sector, Rodríguez indica que es muy frecuente que los negocios de peluquería cuenten con seguros muy básicos y pólizas muy limitadas: “Lo que pasa es que nadie piensa que le pueda ocurrir una desgracia; pero las desgracias pasan. Cualquier percance puede arruinar tu carrera profesional”, advierte el peluquero.
Por suerte, o gracias a su previsión, no ha sido su caso. Hoy, más que nunca, Rodríguez recomienda revisar bien las coberturas y no escatimar en algo que puede marcar la diferencia. Para quienes buscan información clara y adaptada a los desafíos reales de pequeños negocios como las peluquerías, existen iniciativas como Negocios Valientes de Allianz, que ofrecen orientación y soluciones pensadas para proteger lo que tanto cuesta levantar.









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