Peluquería: la cuestión pendiente del empoderamiento femenino

El peso de las mujeres en la peluquería en cuanto a número y, por tanto, en relación al volumen de negocio que generan, es muy importante. Sin embargo, pocas son las profesionales que son reconocidas públicamente. De hecho, su presencia en los medios de comunicación, ya sean profesionales o no, es escasa. Los grandes referentes son y han sido masculinos y, aunque las cosas están empezando a cambiar con las nuevas generaciones, queda mucho camino por recorrer.

Por María José Llata

La primera piedra en la proyección profesional pública de las mujeres comienza con la educación que han recibido durante siglos. Una educación que ha conformado una imagen de sí mismas limitada a la función social que debían realizar, sin posibilidades de romper ese marco de conducta y con severas consecuencias para las que se atrevían a cuestionarlo. La falta de interés de algunas peluqueras por proyectarse en la esfera pública tiene que ver con esta cuestión. Hasta hace poco, el espacio público era casi exclusivamente masculino, ya que las mujeres quedaban relegadas al ámbito privado. Durante siglos no han sido educadas para que su visibilidad sea un hecho cotidiano, creando así un déficit en proyección social que arrastran por estereotipos que han dejado marca y que puede producir una falsa apariencia de falta de interés por lo público. 

Hasta hace poco, el espacio público era casi exclusivamente masculino, ya que las mujeres quedaban relegadas al ámbito privado. Durante siglos no han sido educadas para que su visibilidad sea un hecho cotidiano

Aunque, como en todo, el inicio hacia la visibilidad comienza por dentro, mediante el autoconocimiento y la autoconfianza, y con conciencia de la imagen de uno mismo que proyectamos a los demás. Es decir, como reza la conocida frase: “si tú no crees en ti, ¿cómo quieres que lo hagan los demás?”

Empoderamiento: la clave para revertir la situación

Para revertir esta situación debemos tomar las riendas de nuestra carrera y no esperar a que nadie venga a explicarnos cómo hacerlo. Se debe iniciar un proceso interno de entrenamiento, y tener la visión de que trabajar en una misma es la mejor inversión. La transformación comienza por descubrir cuáles son las virtudes como profesionales, los puntos fuertes y diferenciadores, conocer cuál es el estilo propio para desarrollarlo y transmitir la esencia individual en todo lo que se hace.

No obstante, cuando se inicia un proceso de expansión profesional, las peluqueras, como el resto de las mujeres, se topan con varios escollos. El más importante es la maternidad, ya que la falta de disponibilidad para atender la familia comporta una afectación emocional, creando un sentimiento de culpa muy arraigado que lleva en muchos casos a priorizar los hijos al trabajo. Y, aunque en ocasiones existe la posibilidad de delegar, la culpa tiene un enorme peso a la hora de tomar decisiones, un aspecto que, sin embargo, no afecta a los hombres. Eso se explica por la aún latente función social de las mujeres como cuidadoras de la familia y el hogar según los roles tradicionales.

Los grandes nombres de la peluquería mundial siguen siendo hombres y los grandes maestros que impactaron con sus técnicas y visión, también. Así, figuras como Bel González, que hace cincuenta años fue una pionera marchándose a París para trabajar junto al gran Alexandre, merecen ser rescatadas

Otro de los aspectos importantes que frena la visibilización profesional de las peluqueras es la falta de referentes femeninos que tiene como consecuencia que, salvo excepciones, las mujeres no sean percibidas como expertas cuya opinión se debe tener en cuenta. Hoy en día, los grandes nombres de la peluquería mundial siguen siendo hombres y los grandes maestros que impactaron con sus técnicas y visión, también. Así, figuras como Bel González, que hace cincuenta años fue una pionera marchándose a París para trabajar junto al gran Alexandre, merecen ser rescatadas. Existen más profesionales que brillaron con luz propia y darlas a conocer ayudaría a que otras profesionales se animaran a traspasar la barrera de la invisibilidad. La misma Bel González causó un gran impacto en mi vida: aún recuerdo la conmoción que me causó al compartir con ella vivencias, pasiones y anécdotas en mi carrera.

Retos y transformaciones para proyectar un futuro brillante

Las peluqueras deben asumir grandes retos y transformaciones que den solidez a su proyección. En primer lugar, deben otorgarle el valor que se merece a la profesión. Las inseguridades en cualquier oficio son un lastre, y en la peluquería suponen también una carga. A eso se le añade que, como sector, debe profesionalizarse aún más a través de la formación y que estos méritos deben comunicarse para alcanzar el tan meritorio reconocimiento social.

Las peluqueras deben asumir grandes retos y transformaciones que den
solidez a su proyección. En primer lugar, deben otorgarle el valor que se merece a la profesión

Una profesional perfecta sería aquella que cuenta con la suficiente preparación, que emite una imagen impecable y que demuestra conocer los protocolos establecidos para cuidar el cabello y el cuero cabelludo. Todo eso genera confianza y respeto en los demás. Asimismo, es fundamental saber gestionar correctamente el negocio, un salón es una empresa y debe ser dirigida como tal. Sin embargo, los datos apuntan a que sigue siendo una asignatura pendiente y el 90 % de las peluquerías quiebra por mala gestión. Este porcentaje elevado debe invitar a la reflexión sobre cómo dirigir el negocio y desarrollar todas las áreas de la empresa, crear un valor de marca personal y aplicarlo en todas las acciones, haciéndolas visibles y tangibles. Solo materializándolas se puede alcanzar el éxito.

Como profesionales, las peluqueras tienen a su favor que el sector de la peluquería es uno de los más dinámicos de la economía española, y que acudir al salón forma parte de las costumbres de nuestro país. De hecho, el 83 % de las mujeres acude las peluquerías para cuidar su cabello, convirtiéndose en el país con mayor hábito de visita. Con estos datos tan favorables, ahora solo se debe poner en valor la importancia de sus profesionales.


María José Llata Carrera

María José Llata Carrera, directora de Llata Carrera Peluquería, siempre lo tuvo claro, y comenzó su formación ya desde joven para cumplir su sueño. Dio inicio a su carrera abriéndose camino por sí misma con esfuerzo y con la ayuda de colaboradores. Además de finalizar la Formación Profesional II en Peluquería y Estética, se graduó con el máster MBA Manager Executive en la Bussines School ESCP y con el máster sobre visibilidad femenina en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Además, es poseedora de la Q de Calidad otorgada por la asociación TheQhair y es miembro del Equipo Artístico Intercoiffure. Su compromiso con el sector le hace formar parte del Club Fígaro, ser miembro y delegada de Cantabria Intercoiffure, asociación profesional de Peluquería y Estética internacional, y miembro de la Asociación del Norte Tijeras Solidarias.

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