PHC y Manuel Collado, en perfecta comunión

14 octubre, 2014
Entrevistas
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Aparte de la propia experiencia en sí y todos los sentimientos que acarrea en torbellino tanto  para Manuel como para Rosana Collado PHC (Progressive Hair Concept), cuando les pregunto qué es lo mejor de este concepto pionero en formación alternativa en peluquería, Manuel contesta sin dudarlo: “Hay muchas cosas a destacar que serían  significativas, pero hay una que tiene una fuerza especial. Haber conocido a Vicenç Moretó. Él fue quien propuso hacer una colaboración porque había una bonita sintonía profesional. De ahí nació PHC.”

Una entrevista de Pilar Roldán (@proldan)

manueltres

COIFFURE PROFESSIONNELLE.: ¿Quién es Vicenç Moretó, Manuel?

MANUEL COLLADO.: Vicenç es una persona y un profesional tremendamente sensible, con una naturalidad especial que le hace entrañable. Generoso en sus elogios a los demás, siempre en positivo, aportando y sumando. Justo es que la vida le devuelva lo que él le da. Una persona que tiene muy claro que en compartir está la base del crecimiento personal y profesional. Apasionado con su trabajo, ha sido para nosotros como un soplo de aire fresco y es un verdadero placer compartir escenario con alguien así. Probablemente nosotros nunca le hubiésemos propuesto nada parecido a PHC, pero él tiene esa frescura especial que le hace entusiasmarse con todo lo que hace y vibrar en otra frecuencia. Nos ha aportado a Rosana y a mi una dosis extra de alegría y entusiasmo por un proyecto.

C.P.: Manuel, ¿de dónde se saca tanta energía?

M.C.: No lo sé, esto es un demonio que llevo dentro que no me deja parar y que curiosamente cuando más aflora es cuando estoy trabajando. Incesantemente me abordan momentos, miradas, sensaciones; colores, atardeceres, notas musicales, lluvia, viento, amor, desamor; el tacto, el olor… Hay cosas que para muchos pasan desapercibidas por ser muy grandes, pequeñas o invisibles y a mí me desbordan. Muchas veces dicen que estoy despistado porque estoy con algo en la cabeza que desvía mi atención de lo que debería de estar pensando o atendiendo. Si todo eso me da energía… ¡Imagina cuál no será mi energía!

C.P.: ¿De qué adolece la peluquería actual?

M.C.: De historia. No tenemos historia porque no queremos mirar atrás, sólo hacia delante. Los que empiezan ahora en la profesión miran a partir de ya en adelante, los que empezaron hace diez años miraron desde que empezaron en adelante y así indefinidamente. Si no tenemos historia no tenemos raíces. Y esta profesión, si algo es, es historia de la humanidad y sus raíces más profundas. Para crear nuevas cosas hemos de saber qué se ha hecho ya, de lo contrario damos vueltas sobre lo mismo pensando que hemos creado algo nuevo, sólo porque no conocemos qué se ha hecho antes y así nos pasamos la mitad de la carrera profesional y en muchos casos su totalidad. Nos pasamos demasiado tiempo mirándonos el ombligo. Somos un colectivo y formamos parte de absolutamente todos los grandes momentos de la historia, pero no lo sabemos.

C.P.: ¿Te refieres a lo que sí hacen otros colectivos y la peluquería no?

M.C.: Sí, lo que hacen por ejemplo los científicos. Las nuevas generaciones que acaban sus estudios deben de saber sobre qué se ha investigado y a qué conclusiones se ha llegado antes que ellos para emprender un camino nuevo, paralelo o continuar un estudio anterior. Eso da continuidad para no repetir, recuperar o abrir nuevas direcciones y reflexiones. Como colectivo cotejan la información de sus coetáneos.

C.P.: ¿Qué le das tú a la peluquería cuando subes a los escenarios?

Eso tendría que contestarlo quien lo recibe.  Bajo mi punto de vista es intención es, libertad. El estímulo de comprobar que por un momento podemos sentirnos así, y ese momento se puede prolongar. Sólo hay que quererlo. Sería como el catalizador. Yo, en mis actuaciones, siempre digo: «no he venido a enseñaros nada, he venido a meteros el veneno en el cuerpo y envenenaros de chispitas que os recorran y os hagan moveros. ¡A despertar!»

C.P.: ¿Qué te proporciona a ti el público que asiste a los PHC?

M.C.: El público es el significado de todo, de toda manifestación artística, aunque se diga lo contrario. Si no tienes a nadie a quien enseñar aquello que haces, lo que haces carece de sentido.En este proyecto el calor, las miradas, la acogida es especialmente significativa con respecto a otros eventos que hemos hecho. Aquí hay una comunión perfecta y palpable, hay una magia que todos los presentes percibimos y nos envuelve de una forma especial. Eso se nota muchísimo. ¿Cómo crees que bajamos del escenario después de vivir eso?

C.P.: ¿Eres feliz Manuel?

M.C.: Soy un apasionado de la vida y con esa premisa lo vivo todo con una virulencia especial. Te diré que si no pasásemos malos momentos nunca sabríamos cuándo somos felices porque viviríamos un estado único incapaz de darte perspectiva. Dado que eso es así decirte que sí, soy feliz, muy feliz, porque lo contrario me azota con la misma intensidad, pero paso más tiempo viendo la vida con el filtro bonito que con el otro y eso es maravilloso.

C.P.: ¿Y tu sabiduría de dónde nace?

M.C.: Gracias por estas preguntas, estás consiguiendo que haga un ejercicio personal introspectivo increíble, muy enriquecedor. Yo diría, de la inquietud del niño que nunca quise dejar de ser. De la observación, del diálogo interior constante, del diálogo externo con el mundo que me rodea, de la adversidad, porque lo fácil no te enseña tan profundamente como para que lo       tengas como referente y acaba desvaneciéndose en el pensamiento… Si algo te hace pensar, prevalece.

C.P.: ¿Y tu inspiración?

M.C.: De la belleza y la ausencia de ella, de la música y el silencio, del amor y la ira. No sólo las sensaciones agradables o placenteras nos aportan, las opuestas también, pero no podemos pensar que es así, por eso las rechazamos y no les prestamos atención. Si no tenemos el contrapunto no hay equilibrio y sin él nos desequilibramos, por eso la propia vida nos aporta momentos diferentes. Cuando pasan, saco conclusiones que me aportan muchísimo.

C.P.: ¿Y la capacidad de inspirar, cuál es la raíz de tan maravilloso poder?

M.C.: Nace de no pensar, sólo dejarme llevar. Sólo sentir, única y exclusivamente. Si pienso muchas cosas de las que hago o digo, ni las haría, ni las diría. Todos llevamos un aprendizaje vital adquirido. Eso es lo que hago, dejar que fluya y se manifieste sin ponerle trabas.

LEE QUÉ ES PHC ENTRANDO AQUÍ:

http://revistacoiffure.com/phc-alimento-para-peluqueros/

 

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