LOIDA ZAMUZ: “LA MANO DE OBRA NUNCA PUEDE SER LOW COST”

30 diciembre, 2018
Entrevistas - Portada
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Gracias a Josep Pons estamos conociendo en profundidad a las personas que hay detrás de los grandes nombres de la peluquería española. En este numero, tenemos la suerte de leer las palabras de Loida Zamuz, que a los 17 años puso en marcha la que hoy es la mayor cadena de peluquería y estética de Galicia, una mujer elocuente, brillante fuera y dentro del salón.


Emprendedora, luchadora y creativa. Así es Loida Zamuz, una mujer que posee un espíritu de superación constante, que se levanta cada mañana con afán de aprender y mejorar. Tiene muchas más cualidades, es auténtica, sencilla y con mucha clase, pero lo que me parece mas relevante es que Loida consigue hacer fácil lo difícil.

Su concepción profesional de la belleza se basa en una atención integral y personalizada, donde prevalecen la calidad, la calidez y la discreción. Loida se inspira en el cliente y busca con ilusión ofrecerle aquella respuesta que le satisfaga. Por eso su firma es una de las más destacadas del país, con máximo reconocimiento profesional.

Desde la apertura de su primer salón, en el año 1982, se posicionó como un referente de calidad en sector. Más tarde, su singularidad y talento la llevó a crear, en el 1997, un centro de formación para sus equipos que le sirvió para ser reconocida en 2001 con la Medalla de Bronce otorgada por la Xunta de Galicia y a presidir la Fundación Galega da Muller Emprendedora ese mismo año. Las pasarelas y los medios de comunicación se han hecho eco de su trabajo durante todos estos años y lo seguirán haciendo por su capacidad de superación y espíritu emprendedor.

LOIDA ZAMUZ EN SU SPA PELUQUERIA CENTRO DE BELLEZA

Josep Pons: ¿Cómo te definirías?

Loida Zamuz: No sé si me atrevería a definirme, pero sí puedo decirte cómo me gustaría que me vieran los demás: como una mujer emprendedora, luchadora, comprometida y fiel a sus principios.

JP: ¿Satisfecha de tu carrera profesional?, ¿cambiarías algo?

LZ: Imagino que, como cualquier persona, si pudiese viajar al pasado con todo lo aprendido hasta ahora sí cambiaría algunas cosas, claro. ¿Si estoy satisfecha? Sinceramente, nunca del todo. Aún ahora continúo afrontando nuevos retos, evolucionando, aprendiendo, así que para mí cada día sigue suponiendo un nuevo comienzo.

JP: ¿Cuál es tu código de valores por orden de importancia?

LZ: Creo que situaría, en primer lugar, el respeto, la educación y, por supuesto, el compromiso con los míos, con mi profesión y con la sociedad.

JP: ¿Qué tipo de vida haces para mantenerte en forma y poder trabajar tanto?

LZ: La verdad es que es complicado encontrar tiempo para mantenerme en forma, pero lo intento a través de la alimentación y del ejercicio físico.

JP: ¿Cómo definirías tu filosofía de vida?

LZ: ¡Uf, esta pregunta es difícil! Podría ser algo así como “vive y deja vivir”.

JP: ¿Y tu filosofía profesional?

LZ: En este caso, tanto la mía como la del Grupo Loida se basa en una atención integral y personalizada para ofrecer una experiencia global de belleza y bienestar. Nuestra meta es conseguirlo con calidad, profesionalidad, calidez y discreción.

JP: ¿Cómo te inspiras?

LZ: Aunque pueda sonar a tópico, la relación directa con las personas que acuden a nuestros salones es una fuente de inspiración diaria. Cada una de ellas es única y ese contacto es muy enriquecedor porque, en definitiva, nuestro trabajo consiste en ayudarles a encontrarse mejor, a ganar confianza, seguridad, autoestima, pero siempre sin perder su esencia, su personalidad. Me gusta pensar que se trata de una transformación desde dentro hacia fuera, desde el alma hacia la imagen.

JP: ¿Qué factor destacarías de tu carrera?

LZ: Me quedaría con la apuesta por la profesionalización en la peluquería, tanto en el aspecto empresarial como en la calificación de nuestros equipos, y no sólo a nivel técnico, sino también en aquellos aspectos que tienen que ver con la atención y con el bienestar del cliente.

JP: ¿Hay alguien que te haya ayudado especialmente?

LZ: No podría citar sólo un nombre. Además de mi familia, todas aquellas personas que me he ido encontrando a lo largo de la vida y que han sido un gran apoyo, en muchas ocasiones de modo inesperado.

JP: ¿Crees que le has sacado el partido deseado a tu profesión?

LZ: Todo el partido por supuesto que no y menos aún en esta nueva etapa que estamos viviendo y que nos exige una actualización y una reinvención constante.

JP: ¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?

LZ: Este año queremos centrar nuestros esfuerzos en consolidar y potenciar los servicios que ofrecemos en nuestros centros Loida y Zamuz de A Coruña y Santiago. Además, continuaremos invirtiendo en la especialización y formación de nuestros equipos, así como en el trabajo con firmas de prestigio para diseñar tratamientos que combinan tecnología e innovación con un concepto de belleza natural y, sobre todo, saludable.

JP: En tu infancia, ¿qué querías ser?

LZ: Peluquera.

JP: ¿Crees que la peluquería está suficientemente valorada?

LZ: Desgraciadamente, no. Creo, además, que muchas veces somos los propios profesionales del sector los que no la valoramos lo suficiente y esa situación se refleja tanto en el ámbito social como en el político, en donde se debería tener más en cuenta a un sector tan relevante como el nuestro, tanto por la creación de empleo como por el volumen total de negocio. Una mayor profesionalización, acompañada de formación, esfuerzo y visión empresarial, es clave para conseguirlo.

JP: ¿Qué opinas de la peluquería low cost?

LZ: Pues, enlazando con la pregunta anterior, me preocupa cómo afecta a la dignificación y al respeto por la profesión. No existe la peluquería sin sus profesionales y la mano de obra nunca puede ser low cost.

JP: ¿Has sido autodidacta?

LZ: Sí y me gusta pensar que sigo siéndolo.

JP: ¿Qué has estudiado?

LZ: Como suelo decir, mi escuela ha sido “la universidad de la vida”.

JP: ¿Cuáles son tus referentes en la vida no profesional?

LZ: Son muchas las personas con las que he tenido la suerte de encontrarme a lo largo del camino y de las que he aprendido mucho en ámbitos muy diferentes.

JP: Y profesionalmente, ¿cuáles son?

LZ: Profesionalmente elegiría a Lluís Llongueras. Su visión de la peluquería rompió moldes a todos los niveles, supuso una verdadera revolución de nuestro sector.

JP: ¿Algún temor personal?, ¿y profesional?

LZ: Personal, temo al dolor; y profesional, quizás no llegar a cumplir mis propias expectativas. Mi ideal sería poder avanzar en una fórmula de excelencia orientada al cliente, que nos permita anticiparnos a sus demandas y promover la pasión por un trabajo de la máxima calidad.

JP: ¿Qué opinión tienes sobre el momento que vivimos tanto en nuestro país como a nivel internacional?

LZ: En ambos casos no soy demasiado optimista. Además de la situación económica y política, me preocupa mucho la crisis de valores de la sociedad actual; el egocentrismo, ese mirarse el ombligo, en muchos casos potenciado por las redes sociales, que nos resta amplitud de miras en vez de abrirnos al mundo.

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Revista Coiffure

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