La #Tijera Reflexiones sobre la herramienta más esencial de la #peluquería Por Jorge Graser, HASAMI

26 julio, 2013
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Después de haberme dedicado, unos buenos cuantos años ya, a la venta y el afilado y reparación de tijeras para la peluquería, me parece que es el momento de compartir unas reflexiones desde el lado del taller o del mostrador de ventas.

La herramienta

En su esencia la tijera de hoy es la misma herramienta   mecánicamente sencilla que fue ya hace siglos. No obstante, las innovaciones en ergonomía, formas, materiales y tornillos, tanto como los modernos procesos de producción la han convertido en una herramienta de gran precisión y de excelentes prestaciones -siempre hablando de tijeras de    calidad-. Aún así, muchos profesionales siguen comprando la tijera por el precio, sea por creer que una tijera más cara automáticamente les dará mejor resultado, o por lo contrario, queriendo gastar lo menos posible en una cualquiera. Los del segundo grupo muchas veces por la razón que dicen: “…soy poco cuidadoso, se me cae muchas veces…” Y tienen toda la razón. Cualquier golpe o caída puede dañar en mayor o menor medida esta herramienta de precisión. Además, bastante duele en la cartera, cuando una tijera que costó cientos de euros se va al suelo y deja de funcionar bien. Las mismas sensaciones de desagrado se producen cuando la tijera vuelve de un afilado, y ya no es como antes. En mi taller he visto bastantes casos de estos: tijeras que he vendido yo de nuestra marca, y tijeras de otras marcas, seriamente dañadas por un trabajo de afilado inexperto. Son éstas las que me cuestan casi una hora de trabajo intenso en mi taller, para poder restaurar algo que se puede llamar “filo” y que puedan al menos servir seis o nueve meses más, aunque ya no con las prestaciones de antes. De aquí la primera conclusión: el afilado o la reparación de una buena tijera para la peluquería, en otras palabras, una herramienta de precisión, es un trabajo para expertos con experiencia.

Trabajo artesanal

Para el afilado o la reparación, la tijera primero se examina  (vista, tacto, función), luego se desmonta, se limpia y después entra en el proceso de afilado. En éste, pasa a mano por cinco o seis abrasivos de distinta graduación (de fino a muy fino) y dos fases de pulido con máquina. Después, la tijera se vuelve a ensamblar, se ajusta y se engrasa. Finalmente se hace una prueba de corte en una trenza de pelo. Así trabajamos en nuestro taller, porque creemos que una buena herramienta de precisión se lo merece. Sobre todo y cuando ha costado cientos de euros. Admito que este trabajo artesanal a mano también tiene su precio, simplemente por el tiempo de trabajo humano que ocupa. Pero he visto que, de esta manera, incluso tijeras de una categoría básica entre 80 y 150 € pueden fácilmente tener una vida útil de cinco o seis años con un rendimiento bueno y constante. Y cuanto mejor es la tijera, mayores son las posibilidades de recuperarla de posibles daños, o de devolverle el “corte del primer día” con un afilado bien hecho.

 

¿Qué tijera compramos?

Con esto llegamos a otra pregunta importante: ¿qué tijera comprar? Entre tantas marcas con una multitud de modelos y las casi constantes innovaciones (de mayor o menor calado), much@s profesionales ven la elección muy difícil, porque simplemente se sienten desbordados. Y esto, siendo el asunto tan simple: ¡sólo quieren una buena tijera que corte bien y que les vaya bien en la mano! Visto más de cerca, el asunto se empieza a complicar. Cada mano es diferente, cada uno tiene su forma de coger la herramienta, cada uno tiene preferencia por diversas técnicas. Y tampoco quiere un@ cambiar de tijera para cada técnica o tipo de corte. Más las preferencias en el tamaño de la hoja, y a día de hoy, más que nunca, el presupuesto disponible… Con referencia a este último -y crítico- punto quería hacer unas observaciones: primero resaltar la importancia de la    herramienta que l@s peluquer@s tienen en la mano muchas horas al día. Es con la tijera, que las ideas que desarrollan los profesionales se convierten en la realidad de un buen corte. Una buena tijera con un buen filo también deja las puntas de los pelos más sanas (más que cualquier producto que se puede aplicar). Al fin y al cabo es el buen trabajo y el pelo sano lo que asegura el agradecimiento de l@s clientes y con esto el trabajo para mañana. En este sentido recomiendo, que a la hora de la compra de una   tijera el precio sea un aspecto de menor importancia (mientras por el otro lado también puedo afirmar, que con una tijera entre 200 y 450 € la amplia mayoría de profesionales estará perfectamente servido). A partir de allí siempre queda margen para el capricho o la extravagancia…

La buena tijera

Pero sigue abierta la cuestión: ¿qué aspectos definen una buena tijera? Más allá de preferencias individuales, podemos resumir la respuesta de la manera siguiente: el material, el acabado, el equilibrio y la ergonomía, asesoramiento y servicio. Hablando del material, ya entramos en un mundo en sí: aparte del acero 440-C, que es el más corriente, encontramos otros tipos de acero, cerámica y  hasta titanio. Las dos últimas opciones ofrecen una dureza muy grande, que proporciona un filo bastante durable, pero tienen la desventaja de ser muy caras y materiales susceptibles a la rotura por su estructura similar al cristal. En este punto también me gustaría acabar con un mito: el de la tijera que se auto-afila, o que no necesitará afilado. Esto simplemente contradice a las leyes de la física, que explican que, cuando dos cuerpos (en este caso las hojas de la tijera) rozan uno al otro, por muy suavemente que sea, hay desgaste. De ahí los aceros usados hoy en día, sobre todo los con denominación de origen (Hitachi, V10, etc…) son un excelente compromiso entre dureza y flexibilidad. Mirando el acabado: la hoja con el acero duro está  soldada o atornillada a unos mangos de un material algo más blando. Esto permite rectificar la tijera después de daños o afilados. En la hoja, el buen acabado, sobre todo, se muestra en la precisión del  vaciado interior y en el filo. Esto, junto con la precisión y la calidad del tornillo en el eje de vértice proporciona un recorrido suave y el corte de   precisión. Obviamente algunos de estos aspectos son muy difíciles de detectar en una tijera nueva, pero sí se notan después de un tiempo de uso, especialmente a la hora de tener que afilar o reparar la tijera. Cuando el/la profesional tiene una tijera en la mano nota el tercer aspecto que    define la calidad: el equilibrio -más que el peso- y la     ergonomía -cómo se adapta la tijera a su mano y favorece los movimientos necesarios para hacer el corte-. Los dos últimos aspectos que definen una buena tijera son fáciles de comprobar: un buen asesoramiento a la hora de la compra, y un servicio de post venta competente y de confianza. Todo esto lógicamente tiene su precio -igual que un buen servicio de peluquería-. A pesar de que la idea de gastarse 300 € o más en una tijera puede asustar, la cuenta a largo plazo sale bastante más favorable. La suma de dinero que se gasta en seis o siete años en tijeras baratas que se usan y tiran después de seis meses, es sólo poco inferior a la suma de una tijera de calidad y un buen  mantenimiento durante el mismo tiempo. El rendimiento muy superior y constante de una tijera de calidad vale mucho más que esa diferencia…  y de paso practicamos la economía sostenible.

 

Revista Coiffure
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