Jordi Pérez y Dirty Face Sabiduría y ‘Gràcia’ barbera (Por Pilar Roldán)

17 octubre, 2016
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Pocas veces una entrevista nos ha dado tanto, pero con Jordi, Jordi Pérez, La Barbería, La Barbería de Gràcia, lo contrario sería imposible. Finalista en los Premios Club Fígaro 2016 en la Categoría Mejor Colección Masculina, con Dirty Face, sabiduría, y nunca mejor dicho, “Gràcia” barbera, Jordi conquista otra de las cimas ya coronadas en su dilatada trayectoria e intachable carrera. Pero detrás de Jordi hay mucho, y delante. Así es este barbero de raza, por vocación y vena artística, que empezó siendo aprendiz y acaricia el sueño de su formación como empresario. Jordi Pérez es, ha sido y será y así nos lo cuenta. (Por Pilar Roldán Instagram&Twitter @proldan5)

Titulo: Dirty Face

Autor: Jordi Pérez / La Barberia de Gràcia

Fotógrafo: Sergi Jasanada

Maquillaje: Mónica Martínez

Vestuario: Fermín & Gilles

la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0859Barbero, “¡siempre!”, exclama al preguntarle, con esa sonrisa y gesto amable de hombre entregado y visionario, de excelente saber hacer y no menor sentimiento. Hablar con Jordi Pérez, La Barbería de Gràcia, al que seguimos de cerca desde hace tiempo y al que admiramos profundamente, es una oportunidad única para revisar los fundamentos de lo “barber” y disfrutar de quien se ha convertido en uno de sus maestros, no solo como profesional, sino también como persona, excelente persona. “Lavar cabezas, barrer, enjabonar barbas…”, nos parece una estrofa a lo Sabina por lo que de genio cotidiano tiene. Y sí, es lo que Jordi hacía cuando salía del colegio y llegaba a la barbería que su padre fundara en 1964, “antes que yo naciera”. Así que, “¡sí!, ¡empecé de aprendiz! Desde abajo, desde abajo del todo”, orgullo de barbero sin duda. Aquél fue el primer salón, el de su padre, luego llegó La Barbería, La Barbería de Gràcia, “el modelo de negocio con el que yo soñaba, cuyo nuevo salón inaugurara hace solo un par de años y que me decidí a abrir después de la reforma del de mi padre tras su jubilación y de imbuirlo de la filosofía e impronta empresarial y barbera que yo quería desarrollar”.

En sus orígenes, huidizo frente a los cánones de entonces, a Jordi Pérez el empujón definitivo en el impulso de su carrera, le viene de una marca que revolucionó el concepto de la barbería en nuestro país con su llegada. Se trata de American Crew; “era, es, dinámica, actual, joven, divertida, incluso roquera, preocupada por la formación de los profesionales y con productos de calidad, algo para mí imprescindible”, relata Jordi. “Yo quiero estar ahí”, pensé. Pero es más, “había otra gente, mucha gente que pensaba como yo. Aquello empezó a moverse. Los cimientos de la antigua barbería se removían. Comenzaba algo que era, sin nosotros todavía saberlo, ¡imparable!”.

A Jordi, le buscan, demandan su sabiduría y atención barbera no solo en Barcelona, en Cataluña. Sus cotas de “fama” traspasan ya fronteras. “Atiendo a clientes de otros países, de cualquier región, turistas o no, que cuando están aquí quieren entrar, estar y disfrutar de La Barbería de Gràcia ”. Pero hay más, firmas icónicas de la belleza masculina como Biotherm o Guillette, cabeceras como GQ, Conde Nast o marcas como San Miguel, llaman a Jordi. “Me piden y me proponen mi colaboración y la de la Barbería en distintos eventos, promociones, reportajes….” Jordi, sin duda, ha triunfado a la par que el movimiento barbero se ha convertido en un clásico de dimensiones inusitadas hace tan solo unos años.

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COIFFURE PROFESSIONNELLE: Jordi, ¿a qué crees que se debe este ‘boom’ de barberos y barberías?

JORDI PÉREZ: A la crisis (dice seguro, y nos sorprende con tal afirmación). Te explico, y esto también lo explico en mis formaciones, cuando estamos en un período de crisis, en el que ves un presente negro y vislumbras un futuro igual o peor, las personas desarrollan un sentimiento de necesidad innata de buscar seguridad en algún lado, donde sea. Si el presente ni el futuro nos aporta seguridad alguna, qué nos queda… Sencillo, el pasado. Miras al pasado. No es solo que la barbería se haya puesto de moda, sino que existe una tendencia clara, todo lo ‘vintage’ y ‘retro’ está de moda. Dentro de esta tendencia, esta mega tendencia de mirar al pasado que abarca mucho más que la barbería, nosotros encajamos perfectamente. Así vivimos el renacer de la barbería clásica, las técnicas de toda la vida, llámale ‘fade’, es la disminución de siempre, llámale ‘pompadur’, es tupé, llámale ‘scissors over comb’, es tijera sobre peine… Por eso, únicamente quienes hemos aprendido este oficio desde su origen, lo podemos practicar a la perfección. Porque la barbería tiene ‘secretos’ que no se aprenden en todas partes y que vienen de antaño, cuando solo lo practicaban los peluqueros de caballeros de aquel entonces, los barberos.

C.P.: Tu fortaleza es el cabello masculino. ¿Alguna vez pensaste en la incursión del mundo femenino?

J.P.: Sí, pero lo que me apasiona, domino y me ha traído hasta aquí es la barbería. De hecho ya hace quince años bauticé a mi salón como La Barbería, La Barbería de Gràcia y el tiempo me ha dado la razón. Aposté por la reforma y por la posterior apertura de mi propio y peculiar salón con un objetivo claro, que nuestro cliente valorara la calidad por encima del precio. Aunque, es verdad, también me encontraba, además, en el lugar y el momento adecuado.

C.P.: Has citado y descrito el papel que las marcas han desempeñado en tu carrera. Y hemos podido adivinar que el apoyo no se ha cifrado únicamente en lo puramente comercial, sino también en un puntal que es el formativo, la formación…

J.P.: Sí. Por supuesto, con la calidad por bandera, como decía, ésta fue mi decisión. Mi alianza con American Crew se debió tanto al producto como a su oferta formativa. Esto es lo que busco en las marcas. Que estén muy atentas a las tendencias, la vanguardia, proporcionándonos las herramientas adecuadas para crear los estilos que demanda la calle, el cliente y por supuesto, lo que se quiere llevar a casa para seguir cuidando su cabello, su barba… Aquí también he de decir que de American Crew me enamoró ese evento único que     realiza una vez al año, All Star Challengue, en el que empaparse de lo más ‘trendy’ y de lo que es y va a ser moda en el hombre. Una oportunidad inigualable para coincidir con compañeros y figuras de primer orden a los que yo admiro, llegados de todo el mundo. La élite, ni más ni menos, con la que compartir y de la que aprender, aprender mucho.

C.P.: Jordi, aunque a American Crew All Star Challengue no has presentado, solo por el momento, ningún trabajo a competición, en los Premios Fígaro, tus propuestas sí han participado en varias ocasiones. Este año, has conseguido, además ser finalista en la Categoría Mejor Colección Masculina, con Dirty Face, un compendio de técnicas barberas y tendencias, teniendo cabida en ella cualquier tipo de hombre. Es decir, Dirty Face no solo destaca por su calidad y puesta en escena, sino también por abarcar tanto las técnicas de la barbería tradicional como las nuevas apuestas del mundo ‘barber’ y lo ‘barber shop’. ¿Por qué esta apuesta?

J.P.: Sin dejar nunca de ser competitivo, este año quería hacer una colección con la que disfrutar, pasarlo bien, divertirme. Pero he aquí que no todo es fácil, y lo primero que buscamos fue el hilo conductor de Dirty Face. Pensamos en un sentimiento, el de la furia, la ira, el enfado en lo cotidiano, cuando en un determinado momento “se te cruzan los cables”, durante un atasco, con tu jefe, en la oficina, con el vecino… Eso sí, sin ‘tirar’ de guerreros, acero o armaduras, no por nada sino porque ya se ha visto, se ha visto mucho. Y huyendo de técnicas que ya he hecho y presentado en más de una ocasión, caso del Pompadur. Y aunque en Dirty Face sí hay degradados muy apurados, muy precisos, que parten de afeitado a medidas más largas, en la parte más alta no verás ningún tupé. Hemos trabajado medidas que desde el flequillo llegan a la barbilla, cabellos afros, extremadamente rizados, que van a dar mucho que hablar, incluso tratamos un cabello asiático como bloque, con elevación y volumen, pero con dicho tratamiento, el de bloque, y apostamos también por otra imagen radical, la de una cresta. A estas 4 imágenes se le añaden dos más, una de igual manera radical, con el flequillo trabajado en una longitud considerable, y otra de cabellera larga y ondulada, algo que ya se hace y se va a hacer mucho en el hombre.

C.P.: ¿Dónde te encuentras más a gusto trabajando? ¿Dónde entras en comunión con el cliente al que atiendes?

J.P.: ¡Menuda paradoja! (exclama adelantándose a su propia respuesta) En los cabellos cortos, pero me gustan mucho los largos, precisamente porque los trabajamos menos y para mí es un reto, algo nuevo.

C.P.: Queda claro que algo se mueve, que algo está cambiando. La estética masculina y la barbería anuncian un nuevo hombre, o por lo menos así lo percibimos…

J.P.: Sí, totalmente de acuerdo. ¿Van a desparecer las barbas?, ¡no! Seguirán conviviendo con otras menos largas o con rostros sin ellas. Y los cabellos también apuntan a otros largos y texturas. Y por supuesto, queremos dar paso al color.  Abrimos la puerta y damos la bienvenida a las decoloraciones, la fantasía, tonos más atrevidos, exactamente igual que nuestros compañeros de la peluquería femenina, que son maestros en el tratamiento del color.

C.P.: Jordi, llegados a este punto, nuestra siguiente pregunta es obligada. ¿Cómo se da el paso de barbero a empresario? ¿Cómo compaginas la dirección de tu salón, el trabajo en el mismo, con la vorágine de la elaboración de colecciones, tu asistencia a formaciones, la impartición de las mismas y tu participación en distintos eventos?

J.P.: Porque tengo ¡el mejor equipo del mundo! Tengo ¡un equipo ganador! (exclama con satisfacción y una franca sonrisa de tranquilidad y orgullo) Cuatro personas, dos chicos y dos chicas, con un nivel técnico excelente, por supuesto, y una actitud, entrega y motivación dignas de ser destacadas. Esa es la forma, esa es la fórmula.

C.P.: Volvemos a fijarnos en “Dirty Face”, mientras hablamos contigo, nos asalta una curiosidad más. ¿Cómo plantea Jordi Pérez este proyecto, esta colección, desde el origen y cómo consigues la imagen final? Es decir, cómo vistes a los hombres Dirty Face, cómo te decides por la ambientación, el maquillaje… ¿Cuál es el proceso creativo?

J.P.: Me reitero, buscando a buenos, excelentes profesionales. El fotógrafo, Sergi Jasanada, es un crac. A través de él, he conocido, por ejemplo, a los estilistas que se han encargado de vestir a los hombres Dirty Face. Y así, reuniéndonos, hablando, intercambiando impresiones y confiando plenamente en el criterio de los grandes profesionales, se inicia, elabora y finaliza la idea.

C.P.: Se trata de una inversión no solo de tiempo, sino también económica y que requiere siempre un esfuerzo añadido. ¿Para qué sirve y en qué redunda una colección de peluquería?

J.P.: Una colección cuesta dinero, sí. Hay que pagar al fotógrafo, a los maquilladores, dejas de trabajar varios días…, pero la satisfacción que te proporciona una producción de esa calidad, te hace olvidarte de todo. Cuando ves además que la presentas a los Fígaro y eres finalista junto a grandísimos profesionales, consigue que esa satisfacción valga mucho más que el resto.

C.P.: Las colecciones hoy por hoy son también carta de presentación y sello del profesional que las hace. De un tiempo a esta parte recorren a la velocidad de la luz las RR.SS. La difusión en el mundo 2.0 y a través de publicaciones como la nuestra es enorme. ¿Cuál es el feedback que recibe Jordi de estos inputs de información?

J.P.: ¡Da miedo! (exclama Jordi) Profesionalmente la difusión es grandísima, pasa de publicación en publicación y de país a país, atravesando continentes. Lo que nos confirma que lo que estamos haciendo, merece la pena. Potencia nuestra imagen de marca, la cual proyectamos a niveles insospechados. Y contribuye al prestigio de nuestra profesión.

C.P.: La Barbería de Gràcia, no obstante, confía plenamente en el mundo on line, sólo hay que ver vuestra página web…

J.P.: Bajo mi punto de vista, y sobre todo si se refiere a un salón o barbería únicos, no a una gran cadena, hemos de sacar el máximo provecho a nuestra página web. Si yo quiero saber algo de alguien o de algo, busco en Google y encuentro la web. Ésta debe incorporar la máxima información posible sobre mí, debe responder o debe reflejar fielmente la imagen de lo que es y supone mi establecimiento. No vale con que mi cuñado que es muy mañoso me la haga. Has de contratar a una empresa que entienda cuál es el alma de tu salón, cuál tu filosofía, valores… Y lo sepa traducir en una página web, tanto en el contenido como en el continente, imágenes, diseño…. Te ha de enganchar y convencer, porque estás a un clic de ratón de cualquier página del mundo. Nosotros nos hemos     situado ya en unas 10.000 visitas al mes. Y ahora lo que       persigo es aprovechar todo este flujo y optimizar e innovar. Por eso he incorporado la posibilidad de reservar citas on line. Éstas suponen un porcentaje muy importante en el total de servicios y clientes de la Barbería de Gràcia.

C.P.: ¿Un barbero nace o se hace?

J.P.: Un barbero ha de tener siempre una parte vocacional, una parte emocional. Y si no la hay, serás un buen profesional, pero nunca podrás despuntar, llegar arriba, alcanzar la cima, solo sobrevivirás, y eso significa estancarse.  

C.P.: Con la Gran Noche de la Peluquería Española pisándonos los talones, ¿qué es Club Fígaro?

J.P.: Club Fígaro es “la crème de la crème”. Sólo hay lo mejor, lo mejor de este país. Por eso es muy interesante estar en Club Fígaro para conocer a esta élite, y aprender, aprender de ellos. Gracias a Club Fígaro he llegado a ser consciente de los grandísimos profesionales que aquí existen, antes no lo sabía. Y me alegro de poder sorprenderme con todo lo que son capaces de hacer.

C.P.: ¿Dónde estás y hacia dónde te diriges?

J.P.: Me encuentro en un momento de ‘impasse’, de reflexión. Madurando la idea de hacer crecer mi negocio. Si quiero que así sea, dada la dinámica y evolución que ha     tomado La Barbería de Gràcia y Jordi Pérez, he de convertirme en empresario y no ser solo barbero. Quiero crecer, lo tengo claro, y para eso me formo; me formo también en gestión y dirección. Me mueve la inquietud, y ese es mi motor.la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0699 la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0723 la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0737 la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0746 la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0756 la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0769la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0859 la-barberia-de-gracia_nueva-barberia-0865

Revista Coiffure

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