GLÁNDULAS SUDORÍPARAS Y SEBÁCEAS: PROCESOS SEBORRÉICOS

25 junio, 2019
Análisis - Portada
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Las glándulas sebáceas y sudoríparas son anexos cutáneos de naturaleza distinta al pelo que se sitúan en la dermis profunda e hipodermis. Su conocimiento permite entender algunas de las afecciones más comunes dentro del sector de la peluquería y estética, como son los procesos seborréicos e hidroseborréicos y también la deshidratación que tiene que ver con un mal funcionamiento de estos anejos cutáneos.

Por Paloma García Mediero
Licenciada en Farmacia
Formadora de tratamientos capilares estéticos
Directora Técnica de Laboratorios Kapyderm

 

Las secreciones de estas glándulas se vierten al exterior formando la emulsión epicutánea, barrera protectora de la piel, principalmente ante la deshidratación cutánea. Estas glándulas son exocrinas, es decir, vierten su contenido al exterior de la piel. Las glándulas sebáceas y las glándulas sudoríparas apocrinas están asociadas al folículo piloso y vierten su contenido en él, mezclándose y saliendo al exterior a través del canal folicular. Vamos a explicar más detenidamente estos términos.

Glándulas sudorales apocrinas

No tienen una presencia marcada en la piel del hombre. Se localizan mayoritariamente en la axila, área anogenital, periumbilical, párpados (glándulas de Moll), areola y pezón. Son glándulas localizadas a nivel de la dermis profunda o tejido graso subcutáneo y que drenan directamente al folículo piloso. El olor de su producción se debe a la degradación de la secreción por la flora bacteriana.

Glándulas sudoríparas ecrinas

Producen el sudor, que está compuesto mayoritariamente de agua. Las glándulas ecrinas tienen una porción secretora y una porción excretora que drena directamente a la superficie cutánea. La función más importante es producir sudor para regular la temperatura y responden a estímulos tales como el calor, ciertos alimentos, situaciones de estrés y estímulos simpáticos y parasimpáticos.

Diversas afecciones tienen su origen en alteraciones de las glándulas sudoríparas, afecciones que van desde una hiperhidrosis hasta una hipertermia, producida por una disminución en la secreción del sudor. Estas afecciones salen fuera del ámbito de la peluquería y la estética.

Glándulas sebáceas

Liberan sebo, cuya función principal es proteger la piel de la acción microbiana gracias a su acidez y mantener la lubricación natural del cabello. En el cuero cabelludo estas glándulas son más grandes y más abundantes que en el resto del cuerpo.

La unión del sudor y del sebo, junto con los corneocitos de la epidermis, constituyen la emulsión epicutánea o manto ácido, que protege a la piel de las agresiones medioambientales.

 

Entre las afecciones dermotricológicas más frecuentes derivadas de la secreción sebácea y sudorípara tenemos la seborrea e hidroseborrea. La seborrea es un trastorno de la cantidad y calidad de la grasa producida por la glándula sebácea, es decir, no sólo hay un aumento sino que además cambia la composición química del sebo, este se espesa y no puede salir libremente, lo que hace que el orificio del folículo se dilate y la glándula se hipertrofie.

La seborrea suele ir acompañada de sudor, lo que facilita la dispersión del sebo a través del tallo capilar y ocasiona lo que conocemos como hidroseborrea. Tanto la seborrea como la hidroseborrea ocasionan trastornos de tipo estético, proporcionando un aspecto graso y apelmazado del cabello en aquellas personas que lo padecen, pero más importantes son los efectos sobre la regeneración capilar, ya que al espesarse el sebo alrededor del orificio folicular se impiden la regeneración capilar e incluso pueden atraer a microorganismos patógenos, causantes de otras afecciones como la foliculitis.

En resumen, la seborrea e hidroseborrea son trastornos de la glándula sebácea que secretan un sebo alterado, tanto en calidad como en cantidad, cuyo efecto más evidente es un efecto estético desagradable sobre el cabello, pero que en realidad tiene un impacto más relevante sobre la regeneración capilar, al impedir que el cabello telógeno caiga y pueda salir un nuevo cabello y generando propensión a infecciones en el folículo.

Estas afecciones dermotricológicas a menudo se agravan por el uso frecuente de champús antigrasa, cuyo acción principal es eliminar toda la grasa del cuero cabelludo, provocando una deshidratación en primer lugar y un gran efecto rebote después. Por eso, deben ser tratadas con delicadeza, con bases limpiantes de pH fisiológico y regulando la producción de la glándula sebácea.

 

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