Christophe Durand La materia de una estrella Director Artístico Colecciones Montibello

13 mayo, 2015
Entrevistas - Portada
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Preguntar, leer y escuchar a Christophe Durand es descubrir por fin la sólida y brillante materia de la que está hecha una estrella. Estrella de la industria que nos ocupa, la peluquería, que entiende la misma como un todo absoluto en el que management, dirección, arte, tendencia y pasarela se dan la mano y entrelazan de tal forma que proyectan por doquier pasión y sabiduría. Hacedor de las icónicas colecciones de Montibello, disfruta a su vez de una gran influencia en el mundo de la moda y del aplauso unánime de crítica y público. Porque Christophe Durand es, ¡sí!, no nos cansamos de decirlo, ¡estrella!  (POR Pilar Roldán @proldan5)

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Asomarse a la biografía de Christophe Durand es sumergirse de lleno en el mundo del glamour y la alta costura de la peluquería. Celebrities, pasarelas, emporios de la moda, accesorios, perfumes y cabello hecho tendencia. Pero, ¿quién es Christophe Durand? Peluquero y maquillador de renombre internacional, Christophe Durand vive inmerso, desde hace más de 30 años, en el mundo de la belleza y el lujo.

Responsable creativo de OCEANS, la espectacular colección para la primavera-verano de 2015 de Montibello, Durand ha trabajado para grandes y reconocidas firmas de fama e influencia mundial. Zenith, TAG Heuer, Chanel y Chopard, nada más y nada menos, son sólo algunas de las empresas que han confiado en él para el desarrollo de sus campañas de publicidad. Eva Herzigova, Tiger Woods, Maria Sharapova, Gong Li, Rosanna Arquette, Rosamund Spike, Emmanuelle Seigner o Rossy de Palma han pasado por las manos expertas de este artista de la peluquería y el maquillaje.

En el transcurso de los últimos veinte años, ha orquestado desfiles de moda para Thierry Mugler, Kenzo o Paul Smith; ha inaugurado Parallèles Coiffure, ha creado Icon, revista de expresión visual y auténtica referencia para el sector, y ha organizado grandes eventos relacionados con este mundo, que han congregado a miles de personas.

Sus ganas infinitas de crear, de descubrir nuevos lugares y nuevas personas le llevaron, en 2011, a fundar Le Bal de Créateurs, un espacio de autor que gira en torno a la peluquería, el arte y la moda ubicado en la zona bohemia-cultural de Ginebra.

Christophe Durand recorre el mundo y hace parada especial con Le Bal de Créaterus y sus colaboraciones artísticas y negocios entre Ginebra, París, Barcelona y Ciudad del Cabo. Es sin duda, una estrella.

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(3 imágenes de la bella Colección OCEANS de Montibello para esta primavera verano) 

 

COIFFURE PROFESSIONNELLE: Una de las luchas del sector de la peluquería en nuestro país es su reconocimiento como ‘materia prima’ y figura imprescindible en producciones de distinta naturaleza, pero siempre relacionadas con la moda. ¿Por qué no se consigue este reconocimiento por parte de la sociedad en general y sí ocurre por ejemplo con maquilladores o fotógrafos?

CHRISTOPHE DURAND: Nueva York, París, Londres y Tokio, por ejemplo, reconocen su importancia, tanto por el valor que le dan como por los presupuestos que destinan a peluqueros de estudio técnico o a sus carreras profesionales. En cambio, en otros países, la diferenciación entre los peluqueros de estudio, los peluqueros de grandes salones o los peluqueros de salones de barrios urbanos, pequeños pero muy importantes, todavía no se establece.

Para entenderlo, sería algo así como la diferenciación entre los médicos de cabecera y los grandes cirujanos que revolucionan el mundo de la medicina. Las cosas cambian, avanzan, aunque no en todos los sectores y países al mismo ritmo.

C.P.:  Al acceder a su biografía, leemos: “Creative Director, Hair/ Makeup artist, Consultant”. ¿Puede definirnos las funciones concretas de ambos cargos?

C.D.: Los Directores Artísticos son los responsables de la elección y la dirección artística, necesarias en la imagen y la identidad de una sociedad, y quienes expresan los códigos que propiamente le corresponden. Dan las directrices a seguir y coordinan todos los equipos en un mismo eje. Ahora mismo estoy desarrollando la Dirección Artística de las colecciones de peluquería y moda de Montibello. Es apasionante desarrollar tendencias para los profesionales de la peluquería, que luego van a trasladarse al público final. El Director Artístico crea, junto con un equipo, un nuevo producto, un nuevo concepto. Yo lo he sido durante diez años de la revista Icon y, después, de la revista Profile Femme en Suiza. También, para diversas marcas de lujo.

C.P.:  Cuando se decide por la “Coiffure” como carrera profesional, ¿imaginaba llegar hasta aquí?

C.D.: Yo no elegí, en absoluto, esta profesión. Todo se fue desarrollando por sí solo, de manera natural, como una evidencia. Aunque, al final y definitivamente, la razón por la que elegí esta profesión fue por el hecho de poder comunicar, transmitir… ¡y hacer soñar a la gente! El motor que me mueve ha sido siempre la pasión, y es este sentimiento el que me motiva, más que el deseo de éxito o la ambición. Mi trayectoria siempre ha sido bastante instintiva y comprometida, y así sigue siendo.

C.P.: ¿Cuál es el secreto de su éxito?

C.D.: Observar, ver e ir más allá del trabajo básico de este oficio, de lo que solamente está en su base; cultivarse, ser siempre humilde y abierto para con los demás, analizar lo que se está haciendo dentro del mundo de la moda, de la cultura, del arte y  en la calle; estar cerca y muy pendiente del cliente, escuchándolo; entender la textura del cabello, sus colores y sus volúmenes… A mi entender, las cualidades de un buen peluquero deben ser el trabajo, la perseverancia, la capacidad de escucha, la observación, la paciencia, la asunción de riesgos, la independencia y… ¡la pasión por la gente! Además, es necesario ser cada vez más polivalente y tener conocimientos de comunicación, gestión, marketing y dirección artística. Sigo un lema: ¡Nunca abandones!

C.P.: Maquillaje, peluquería, formación, espacios creativos dedicados al arte y la investigación, salones, producciones… ¿Hablamos también del ‘emporio’ Christophe Durand?

C.D.: Toda esta polivalencia o versatilidad se debe a la evolución de nuestra sociedad y a la dinámica de nuestra época. Evolucionar dentro de un contexto artísticamente polivalente permite a los peluqueros acceder a una fuente de creatividad que contribuye a elevar la calidad de las los servicios y a desarrollar el oficio de manera global.

El resto de actividades están estrechamente relacionadas con mis ganas de avanzar, de aprender y de compartir nuevas experiencias. Todo converge siempre hacia un mismo punto: imagen, moda, estilo, interés sociopolítico… Cabello y peluquería, maquillaje, revistas, conferencias y eventos convergen, todos ellos, en un eje común.

C.P.: ¿En qué momento comienza su relación con Montibello, por qué motivo y con qué expectativas?

C.D.: Fue en 2007. Me encontré con su equipo a través de su fotógrafo, que había visto mi trabajo navegando por Internet. Tras un encuentro en Barcelona, donde yo solía trabajar a menudo, se produjo en mí una especie de clic al conocer a su equipo y su deseo de hacer muchas cosas. Nuestras relaciones se han ido enriqueciendo con experiencias compartidas y buenos recuerdos. La marca ha ido creciendo, y he tenido el placer de ver a su equipo progresar e internacionalizarse. Su enfoque, su visión del negocio y su motivación siempre me han maravillado.

C.P.: ¿Cómo surgió la colección OCEANS? ¿Está usted satisfecho con el resultado?

C.D.: Nació en consonancia con una de las tendencias actuales: la relacionada con el cielo y el agua, dos de las grandes preocupaciones a nivel mundial. Y, con este punto de partida, llevamos esta inspiración al mundo de la moda y la peluquería. Estoy muy satisfecho con la homogeneidad del resultado, con la coherencia con el tema y con las imágenes. Todo esto ha dado como resultado una perfecta definición de las propuestas prêt-à-porter e inspiracionales, incentivando tanto al cliente final como a los consumidores y a los peluqueros. Y, en general, a todo aquel vinculado con la moda.

C.P.: ¿Si tuviera que definir a la marca de una forma sencilla y clara para nuestros lectores, profesionales de la peluquería y el cabello, cómo lo haría?

C.D.: Montibello es una marca que se reafirma dentro de un paisaje superpoblado de competidores por su visión y su estilo propios, sin miedo a correr riesgos para reafirmarse.

Es, también, una firma muy próxima a los peluqueros, que les proporciona todas las herramientas necesarias para que se desarrollen y estén muy cerca de sus clientes. En cuanto a moda, colecciones y lo que transmite, el posicionamiento de la marca en la actualidad se refleja en la elegancia de una mujer independiente y con una personalidad fuerte y definida, que disfruta jugando con las tendencias.

C.P.: En su opinión, ¿qué es lo que debe observar siempre un estilista?

C.D.: ¡A sus clientes! A veces, los profesionales se dejan llevar por un delirio artístico que, aunque lúcido y coherente, puede dar como resultado que la belleza de la persona se pierda. Se debe estar continuamente atento y escuchar todo lo que el cliente quiere o espera de ti. Dejar que el cabello se exprese por sí mismo, revelando toda su sensualidad y comprendiendo que es una materia sin fin y en constante movimiento.

C.P.: Y lo que nunca debería hacer…

C.D.: Que se asegure de que nunca va a asfixiar un peinado con demasiada laca. Y que nunca olvide el rostro, el cuerpo, de un cliente en beneficio de una tendencia.

C.P.: ¿La ‘Coiffure français’ sigue siendo la ‘reina madre’?

C.D.: Hoy en día, los estilos franceses, londinenses, de Tokio o de Nueva York siguen predominando pero, en peluquería, están emergiendo nuevos estilos en todo el mundo, ya sea en Belgrado, Madrid, Barcelona o África… Es esta mezcla la que domina. Internet permite también descubrir a nuevos creadores de diferentes orígenes. A menudo tengo la oportunidad de formar parte de jurados de concursos, de los que han surgido, surgen y surgirán los futuros genios de la peluquería.

C.P.: Sentimos mucha curiosidad por saber quién es la mujer más bella a la que ha maquillado y peinado…

C.D.: Después de todos estos años en el oficio, me resulta muy difícil elegir a una entre todas. Gong Li es increíble o, incluso, la misma Eva Herzigova. Pero también guardo muy buenos recuerdos, inolvidables, de Rossy de Palma, o de la gran presencia, única, de Rosamund Pike.

C.P.: ¿Y el hombre más atractivo?

C.D.: Jon Kartajarena, sin duda. Y el más elegante y todo un gentleman, Pierre Niney.

C.P.: ¿Alguna estrella que no pueda vivir sin usted?

C.D.: Mi media naranja. (Ríe)

C.P.: ¿Por dónde pasa el futuro del cabello y sus profesionales?

C.D.: Hay una gran evolución por hacer: la presentación de los shows y la manera de enseñar el oficio deben adaptarse a los nuevos estilos de vida. Creo que algunas cosas deben ser revisadas. Es muy difícil contestar todo esto en una sola respuesta y a una sola pregunta, pero pienso que ahora es el momento de plantearnos estas cuestiones.

El cliente ha evolucionado, y mucho. Ahora está más informado a través de Internet, que le aporta un expertise, y, en consecuencia, el peluquero debe dirigirse a él de manera diferente.

C.P.: ¿Y el mañana de Christophe Durand, cómo se lo plantea?

C.D.: ¡Voy a intentar primero acabar el día de hoy…! (Vuelve a sonreír)

C.P.: Un deseo…

C.D.: Transmitir.

C.P.: ¿Y un consejo?

C.D.: No quedarse estancado en los conocimientos que ya se tienen, sino todo lo contrario: abrirse a lo que nos queda por descubrir. Correr riesgos y, aunque a veces podamos equivocarnos, no tropezar dos veces en la misma piedra.

Making of Chopard 2005 au Studio RouchonCOIFFURE PROFESSIONNELLE

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Revista Coiffure

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