Cara a Cara: LA INDUMENTARIA MASCULINA EN EL SIGLO XXI

25 septiembre, 2019
Análisis - Entrevistas - Portada - Tendencias
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La decadencia del Dress Code

Por Gonzalo Zarauza

Siempre he sido un enamorado de los refranes, su sabiduría y su acierto contundente en los temas sobre los que versan. Pero, como todo en la vida, hay excepciones. Hoy en día, por ejemplo, qué desfasado queda aquel refrán que dice: “El hombre, como el oso, cuanto más feo, más hermoso”. Estaréis de acuerdo conmigo en que el hombre del siglo XXI cuida más su imagen y además disfruta haciéndolo, se gusta y quiere gustar a los demás.

Si echáramos la mirada hacia atrás y recordáramos cómo era el armario de nuestros padres, nos daríamos cuenta inmediatamente de que el nuestro tiene más prendas y, sobre todo, muchísimo más colorido. La sobriedad y la seriedad han quedado relegadas a momentos muy puntuales que así lo requieren. No quiero olvidarme de los cosméticos, que representan uno de los aumentos más importantes del consumo masculino. Del after shave y poco más, hemos pasado a considerar como indispensables los productos de higiene y peinado del cabello, las cremas específicas para el rostro y el cuerpo y las diferentes fragancias según la ocasión e, incluso, los cosméticos
de color que poco a poco se están colando en los neceseres de los hombres.

Por su parte, el acceso a internet ha propiciado el flujo masivo y constante de imágenes con los estilos aceptados mayoritariamente por hombres de todo el mundo. Estas tendencias apuestan por personalizar los looks y brindar mayor libertad a la hora de vestirse, rompiendo así con antiguos códigos establecidos socialmente para el uso de las prendas. Aún me llama la atención, por ejemplo, ver cómo se combina traje y corbata con zapatos sin calcetines. Hace unos años esto hubiera arruinado la elegancia del que lo llevara puesto y hoy, en cambio, es tan aceptado que hasta se ve como un toque chic.

Parece que el street style, el casual wear, el sport e, incluso, algunos estilos más formales se han dado la mano y se han acercado tanto que ahora vemos chándales con complementos de lujo o trajes con zapatillas de deporte en las alfombras rojas más fotografiadas del mundo. El mismatch está rompiendo los estereotipos, dando libertad de uso a las prendas y aumentando las posibilidades del consumidor de ser único, especial y diferente en este mundo globalizado. Es más, cuando releo algunos de los libros sobre estilismo masculino que me sirvieron de estudio, me doy cuenta de que la mayoría de ellos están obsoletos y solo se salvan algunos capítulos, los dedicados a la etiqueta más formal: el black tie y el white tie. Adiós al dress code; bienvenido el free style.

Conozco a una persona a la que admiro muchísimo y que de estilismo masculino sabe más que nadie, así que…

¡Preguntémosle al experto!

Gonzalo Zarauza: ¿Cómo llegaste a ser un experto sobre el estilismo masculino?
Bere Casillas: Los culpables, sin duda alguna, son mis padres. Cuando reflexiono sobre mis inicios, me doy cuenta de que llevo el estilo masculino metido en las venas gracias a ellos. Te puedo garantizar que en mi caso es un estilo de vida.
GZ: ¿Cuáles son las claves para haber conquistado a 270.000 seguidores en tu canal de YouTube?
BC: Estoy seguro de que es la suma de dos claves. Por un lado, hablar en un lenguaje comprensible, sin sofisticaciones, sin los tecnicismos que usamos de forma genérica dentro de nuestra profesión. Y también que en cada vídeo trato de resolver algunas de las dudas más habituales sobre el estilismo para hombres.
GZ: ¿Qué buenas costumbres, en cuanto a estilo masculino, se han perdido en el S. XXI?
BC: La principal es que los padres ya no educamos a los hijos en esta materia. Hasta el siglo pasado, eran los padres los referentes de estilo para sus hijos, actualmente un padre no sabe ni cómo hacer un simple nudo de corbata, por lo tanto, no puede transmitir estilo a sus hijos.
GZ: ¿Eres más de pajarita o de corbata?
BC: Es una pena desperdiciar el potencial de cada uno de estos complementos siendo más de uno o de otro, o incluso de no usar nada. La corbata es el gran símbolo de respeto hacia nuestros clientes. La pajarita es la forma casual más elegante; por cierto, hay que ser muy valiente y con un estilo bien definido para usarla a diario, por eso adoro la pajarita.
GZ: ¿Crees que el pañuelo en el bolsillo y los tirantes están fuera de juego?
BC: Todo lo contrario, nunca he tenido la oportunidad de ver más pañuelos y tirantes como en esta última década. Son los grandes elementos que distinguen a los hombres que se preocupan de su estilo de aquellos a los que les visten sus parejas.
GZ: ¿Cuáles son los errores más habituales en el estilismo masculino en las alfombras rojas?
BC: En general, y por nuestra experiencia, el ajuste de las prendas y los largos. Lo más habitual es que se usen prendas estandarizadas, cedidas por las firmas y los actores y otras celebrities no tengan demasiado tiempo para los ajustes necesarios.
GZ: ¿A qué personaje público has vestido últimamente y te encantado hacerlo?
BC: Para nosotros es un verdadero placer que haya tantos actores, cantantes o famosos que confíen sus eventos en nuestras manos. Descubrir la parte humana de cada uno de ellos no tiene precio. Los últimos han sido Mario Casas, Carlos Bardem y Antonio Velázquez.
GZ: ¿A quién te gustaría vestir y darle el toque “Bere Casillas”?
BC: Esta respuesta la tengo muy clara: a nuestro actual rey. El día que entre por las puertas del Palacio de la Zarzuela y me encuentre con S.M. el Rey D. Felipe VI será un sueño hecho realidad.
GZ: ¿Somos elegantes en España? Ponme un ejemplo de clase y buen gusto.
BC: Lo fuimos y además mucho. Pero percibo que, en estos momentos, la elegancia no es una de las prioridades, ni en la mujer, ni en el hombre, ni en negocios y mucho menos en la política. Jamás he tenido un referente o ejemplo, lo único importante es que nuestros clientes se conviertan en referentes de estilo en su círculo profesional y personal.

Bere Casillas

Nació en Granada, en 1965, y probablemente de ahí le viene esa prestancia elegante y su simpatía arrolladora. Hijo de padre y madre sastres, desde la niñez vivió rodeado de telas, agujas y planchas. En 1983 se incorporó como aprendiz en el taller de su familia y sin darse cuenta se enfrentó a la que sería la pasión de su vida. Es un referente internacional en elegancia masculina y uno de los técnicos más cualificados en el campo de la sastrería. Actualmente está afincado en Madrid, desde donde ha comenzado un nuevo proyecto de expansión de sastrerías en España, bajo la insignia “Bere Casillas”. Es seguido en todo el mundo por su labor didáctica y de difusión a través de YouTube.

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